Hacía una curación cuando llegó la jefa de enfermeras de aquel enorme hospital.
-El señor director  quiere verle a las tres de la tarde, sin falta.
Eran las dos de la tarde.
Terminó su quehacer, fue al baño, orinó, se lavó las manos, la cara, alisó sus cabellos. Frente al espejo escupió su imagen y se dijo “ cómo serás pendejo” Esa noche estuvo de guardia. La enfermera no lo había provocado, fue su calentura que la traía a tope y en la sala de rayos X, al ir con ella la empezó a ligar. Ella nada decía, ni cuando le zafó el sostén, ni cuando le bajó las pantaletas. Si claro, no era bonita, qué importaba; en la noche todos los gatos son pardos.Todo iba bien, hasta que se prendió la luz y la jefa encargada de enfermería los vio en el numerito..
A las tres de la tarde tocó tímidamente la puerta del director. De adentro se levantó una voz enérgica, poderosa que gritó. “ Pase” Lo vio ensimismado  en documentos desperdigados sobre el escritorio; expedientes médicos.
-Solo responda sí o no.No le pediré explicaciones.
-¿Se encontraba en la zona de rayos X a las once de la noche?
-Sí.
-Lo vieron con la enfermera X, dígame ¿es la morena, obesa, de vientre prominente?
-Sí.
-Va a ir con el subdirector para que le de sus papeles. Usted ya no forma parte del hospital, tomé sus cosas y por favor no quiero verle en los pasillos del nosocomio.
El director volvió a enfrascarse en los expedientes clínicos.Él, pálido, mudo, agarrotado. Musitó,
-Perdóneme señor director…perdóneme.
Se levantó de su silla ejecutiva, se acomodó  los lentos y apoyado con los puños sobre el escritorio.
    -Escúcheme, escúcheme bien “internillo” de pregrado.
    -Se que tuve la culpa.
    -¡Cállese! Debió estudiar para enfermero,auxiliar, pero nunca para médico. Es usted una deshonra para el gremio de los médicos, Cómo se le ocurre fornicar dentro de la institución. Quiero que entienda mi enojo, la deshonra. Todos los médicos tenemos una que otra aventura con alguna colega o bien con la enfermera, pero por dios, usted no tiene ni una pizca de galeno.  No lo corro por lo que hizo. sino con quién lo hizo. Es la enfermera menos agraciada que tenemos en la institución. Lo corro por el pésimo gusto que tiene. No, usted no merece ser médico, no tiene la clase para hacerlo. Tome sus cosas y váyase.

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