caimNo podría la fuerza de mil dragones
contener la tempestuosa corriente
de dos lágrimas germinadas en tu corazón.

Siempre imaginaste el dolor de la despedida,
cuando la mano te abraza
y escuhas la bocina melosa de la locutora
diciendo que aborden.

El microinstante en que todas las imagenes
salen abruptamente de la memoria,
las noches de paciencia, desvelos
escuchando su agotada respiración
el tac tac que pareciera se hundia en la noche inmensa.

la primera vez que oíste la palabra mamá
su carcajada feliz y su boca succionado tu leche,
que trocito de carne y ojos que deseabas comertela a besos

La primera travesura
el ojo estricto de los maestros
su ronda con las amigas y aquel primer novio
y hoy ya no está
el avión se hizo punto
y nada.
Estás sola con dos lágrimas que abrieron las compuertas
de la inmensidad de un sollozo.

La soledad apachurra,

la amiga que pariste
va hacia otro camino que es diferente al tuyo.
Ni la fuerza de mil dragones
pueden contener la avalancha de soledad y dolor.