Ya no te estremeces
como en aquellos años vírgenes
en que ibas del asombro al suspiro.
Hoy tienes un camino cortejado por claveles;
pero subsiste en submente la poesía del gusano;
que levanta el cuello,
reconoce tu zafra
y olisquea el dulce de tu vientre.
Bebe el espasmo que brota de tu río.
El gusano deletrea tu chispa
y aunque lo niegues
acecha siempre la nuca de tus sueños.

Iztaccíhuatl-y-Popocatépetl-11