La moda entre nosotros era la lucha libre, invadía nuestras mentes: el Santo, Blue Demon, Black shadow, el Cavernario, La tonina Jackson, el Médico asesino, el Enfermero, jugamos a las luchas imitando, sobre todo al Santo enmascarado de plata. Se vendían camisetas, máscaras, juguetes . Una empresa dio a conocer un álbum que se llenaba con figuras de luchadores. Había un furor entre la chamacada;. comprabamos las figuritas en pequeños comercios ( Changarros) éstas venían en sobres, que la mayor de las veces eran repetidas y el álbum dificilmente se llenaba. Intercambiamos figuritas, o bien se apostaban en algún juego. Todo quinto que me caía, era para ir de inmediato al Changarro y comprar y comprar.
Mamá Meche platicaba que vio morir de lombrices a varios niños ” se le salían los animales por la boca y la nariz.” Se disponía de unas sales y de un aceite de Ricino. Te purgaré el fin de semana, terminó por decirme.
Ese día mi madre llegó con  unos frascos pequeños; mañana antes de que desayunes te tomarás esta botellita.
– ¿Qué será? me fui a dormir. Por la mañana me repitió.
– Te tomarás esto primero y me enseñó la botellita, al mismo tiempo que partía unas naranjas.
– Me hará un jugo de naranja.me dije  y fui al baño.
Al regresar, vi que el tio Lupe y ella platicaban, como si estuvieran contando algo que no deseaban que oyera.
Te la tomarás todo de un solo trago. dijo el tío.
Cuando olí, por poco me vomito en la cara de mamá. Eso era apestoso, nauseabundo
-Yo no tomo eso.
-Te la vas a tomar, porque es para que mueran todas las lombrices.
-Yo decía que no y no
-Ellos que sí y sí
Me tomó el tío por la fuerza y mamá con la botellita en la mano.
¡Ábre la boca! anda ábrela.
No podía manotear, porque el tío me había abrazado, pero si podía cerrar la boca y aguantar la respiración para no oler.
-Si te la tomas, te compro veinte centavos de figuritas.
Esa fue la palabra mágica. Abrí la boca, cerré los ojos, aguanté la respiración.
-Dale la naranja, para que no la vomite, decía el tío.
Mamá cumplió,  me dio un veinte para ir al changarro. Todo ese día y al día siguiente estuve con una diarrea, pero nunca ví una lombriz.
Lo que si veo en mis pesadillas es el aceite, blanco, viscoso, y nauseabundo.
santo05022009