Estaba a punto de concluir mi carrera, faltaba el curso de endocrinología que el titular de la materia pensó que no tenía méritos para aprobarlo, tenía en la boleta cinco.
-Mire García Robles, esto es lo que sacó. Enseño el exámen, vi la hoja blanca con garabatos.
Dr. esta no es mi letra; yo no soy García Robles.

Después quiso rectificar, Nada se podía hacer el acta iba en camino hacia rectoría.

Tenía dos opciones, volver a hacer el curso con el doctor o bien presentarme a un examen extraordinario. Fui a las oficinas, pagué el arancel. Cuando vi la dirección, me dije ” En la madre otra vez por la salida hacia cuernavaca”

La cita era a las quince horas, llegué antes. ¡Sorpresa! encontré viejos conocidos. Cerca de cuarenta que presentaríamos el examen.
-¿Por qué hay tantos?
– ¿No sabes? El maestro le apodamos el “trasatlántico” porque es un gran “barco”* Por eso es que hay muchos.

A las tres llegó el maestro adscrito
” ya no debe de tardar el profesor titular de la materia, el Dr Bueno”.
Dieron las seis de la tarde y el auxiliar nos reunió en el salón:

– – En vista de que no ha llegado el maestro, les haré el examen.

Ya nos llevó la chingada, exclamaron varios de mis compañeros. “Este adscrito es un cabrón bien hecho, si nos hace el examen, tronaremos como palomitas de maíz”.

Habíamos sacado, el lápiz, el borrador, cuando ¡oh! sorpresa, llegó el titular de la materia.

– – Son muchos, llévate la mitad tú y la mitad yo, así terminamos rápido. ¿Quienes estuvieron en el curso conmigo?

Casi todos levantaron las manos. El dr Bueno, sacó una vieja lista y fue nombrando.

Los que hicimos el examen con el adscrito, terminamos en hora y media el exámen, fue oral. Cinco preguntas, de esas en que sabes o no sabes. Había que esperar, pues la boleta y el acta debe ser firmada por el titular de la materia.

Pasaban de la seis de la tarde cuando empezaron a salir los del grupo que hicieron el examen con el titular. Caras largas, sollozantes y una mirada con rencor.
– ¿Qué pasó?
– Pinche maestro, de todos los que éramos solo pasó a dos. Ya ni chinga, creimos que que nos preguntaría sobre las enfermedades comunes, . Nada de eso se metió con la bioquímica de las hormonas y nos jodió casi a todos.
-Por acá solo reprobaron como cuatro.

Hice parada en la calle insurgentes. Fui a ver a mi mentor, mi maestro grande, el que daba todo cada vez que disertaba. Fui a decirle que había terminado la carrera de medicina. Me dio un abrazo de corazón que aún siento el apretón de su sinceridad.

bocio