La gata se confunde con los peluches. Es mí gata. Es la única gata cuyo nombre es Gata. Así entiende. En la mañana despierta, corre a la cocina, a que le atienda. Me espera paciente mientras cuelo el café, se enrosca en mi pierna como diciéndome ” ¡A qué horas!” A la media noche que llego, espera en el portón, ella reconoce el ronroneo del carro y corre a mí. No es que sea afectuosa, sucede que tiene hambre y quién le da de comer soy yo. Así que maúlla expresando “¡Joder, pero que tarde llegas!”
La gata tiene una historia de vida y muerte, tal vez en eso se parezca a mí. No, no soy proclive a las armas, ni le hecho bronca a nadie. Sucede, porque la vida tiene sus misterios, y la verdad es un misterio.

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