Dos matrimonios, uno gringo y uno mexicano estaban jugando cartas, al mexicano se le cayó una carta al piso; al agacharse vio a la gringa por debajo de la mesa, estaba sin ropa interior.
Alterado fue a la cocina a tomar un vaso de agua, la gringa disimuló y fue detrás, llegó y le dijo:

-¿ qué te pareció?

-Me dejaste sin aire, – Dijo el mexicano.

La gringa, dijo:

Cualquier día, por 200 dolares podemos hacer lo que quieras.

-Bueno ¡solo dime cuándo y dónde¡

-Mañana en la tarde, aquí en mi casa. Y no te preocupes que voy a estar sola. Mi marido llegarás hasta por la noche.¿ Puedes venir?

-Sí, seguro. Dijo todo azorado.

Por la tarde del siguiente día , el mexicano llegó, pagó los 200 dolares y la dejó con la sonrisa en la boca.

En la noche llegó el gringo del trabajo y le pregunta a la mujer:

-Dime la verdad, vino el mexicano hoy en la tarde.

-Sí, le respondió la mujer asustada, pensando cómo pudo darse cuenta de lo sucedido.

-¿Y te dejó 200 dolares?

-Síííí, respondió la mujer. que entraba en pánico.

-Ahhh que alivio¡.ese mexicano cabrón, pasó por el trabajo y me dijo: préstame 200 dolares por favor, más tarde te los dejo en tu casa. Pensé que me había chingado, pero ya veo que es un buen tipo.

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