Y se murió el compadre como lo hacen los caguamos, en plena acción, tan febril era que el órgano sexual quedó firme. La esposa perturbada no sabía que hacer. llamó a su comadre. ésta la auxilia, lo cubren, el médico otorga el certificado, llega la caja de pino y pide que la dejen , sólo se queda la comadre.
– ¡Qué hacemos comadre, con esa cosa parada, no cerrará la caja.
— Me va perdonar comadre, pero el difunto creo la tiene enorme. Lo que ha de haber sufrido.
– Sí comadre.
— No habrá remedio. Se la cortamos y la meteremos en su funda natural. Será la única manera que cierre la caja.
Cuando se ha terminado el proceso, observan al difunto: y está llorando.
Exclama su espsa, dirigiendose al que había sido su esposo..
¡No que no dolía cabrón, no que no dolía!

saturn

Saturnino Hernan