No somos adolescentes
victimados por mariposas revoloteando en la cueva de los panes.
Tampoco estrategas del amor,
que busca el murmullo, la voz subterránea
para engrandecer la soledad.
Me he quitado esos aromas, aceites que le dan otro olor a mi yo.
soy un adulto que amará a sus gusanos.
El tiempo breve es un néctar, lo cuido, lo resguardo
de los vientos arremolinados que pasan por la calle.
Mi adjetivo es una piel ajada
y sería una estupidez exhibirlo;. de hecho le he matado.
Ahora tengo un discurso carente de colores,
me adapto mejor al blanco y negro
y dejo que mis palabras caminen a su paso,
sin ejecuciones de saltimbanqui.
Si digo te amo, es porque te amo.
si para que me creas necesito hacer cientos de malabares y hacer un triple mortal, entonces respiro profundo, doy la vuelta, regreso a mi guarida, escondiendo el hipo y las ganas de desaparecer.

mar y pareja