Una mujer, acompañada por varones, uno por los 60 años y el otro de 40, caminaban respirando el aroma de las flores.  “Qué hermoso olor se siente en el aire”. A lo que el hombre de mediana edad dijo: “Son las flores que con gusto expiden su aroma, pues quieren acariciar su piel”. Dirigiéndose al de más edad, comentó: “Debieras escribir un poema loando la belleza de la señorita Reed”. Y este le contestó: “¡No sólo un poema, la señorita Reed merece una canción”.
Alma Marie Prescott Sullivan Reed, originaria de San Francisco, California, y reportera de New York Times. El segundo, era Felipe Carrillo Puerto, gobernador de Yucatán y el mayor en edad  era Luis Rosado Vega, poeta yucateco.
1920. México  aún sentía las sacudidas de la revolución. La nación buscaba consolidarse. En Yucatán se revivían los trabajos de la antigua ciudad maya de Chichen Itzá, uno de los sitios arqueológicos de interés científico. Atraía a la prensa internacionales y cubrir el evento, una de las periodistas era Alma Reed condecorada por el gobierno de México por su defensa a los mexicanos en Estados Unidos.
 Cuando cinoció a Carrillo Puerto surgió una atracción, no era raro  ver a la pareja caminando por las calles de la ciudad.
Rosado compuso la letra del poema, en el que se describen los atributos de la belleza de Reed y los asoció con las cualidades propias de las tierras yucatecas, con las siguientes palabras:
Peregrina de ojos claros y divinos y mejillas encendidas de arrebol; mujercita de los labios purpurinos y radiante cabellera como el sol. Peregrina, que dejaste tus lugares, los abetos y la nieve, y la nieve virginal, y viniste a refugiarte en mis palmares, bajo el cielo de una tierra, de mi tierra tropical .Las canoras avecillas de mis prados por cantarte dan sus trinos, si te ven, y las flores de nectarios perfumados te acarician y te besan en los labios y en la sien.
Los residuos de la revolución aún teñían de violencia, siendo fusilado Carrillo Puerto en enero de 1924. Se cuenta que la noche previa a su ejecución pidió como última voluntad, que unos músicos le interpretaran la canción compuesta a nombre de su amada.
La mujer que inspiró la canción, que es una joya de la trova yucateca, murió en México en 1966, su cuerpo fue cremado y sus cenizas enterradas junto a la tumba de Carrillo Puerto en Mérida y con esto se cumplió la última parte de la canción que dice:
Cuando dejes mis palmares y mi tierra, peregrina del semblante encantador,
no te olvides, no te olvides de mi tierra, no te olvides, no te olvides de mi amor.
Tome los datos de : Oscar Müller Creel es doctor en Derecho, catedrático y conferencista. Puede leer sus columnas en http://www.oscarmullercreel.com

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La canción con jorge negrete