El viejo hacendado contaba el dinero de la venta del maíz, cuando se ve interrumpido por su hijo adolescente.
-Oiga pá
-Dime, lo que me vas a decir.
– Es que yo quiero que me compre un reloj
– Y para que quiere un reloj mijo. Si cuando canta el gallo son las cinco, si el sol esta enmedio las doce y cuando oscurece ya pasan de las seis. Para que…
Es que ya ve que la zoila y yo cuando hace bochorno nos metemos a la poza  y pues  vera nos quitamos la ropa y jugamos con el agua, a que me agarra y la agarro y me dice anda juvencio “damelaora”, “damelahora” y yo paa, pues no tengo reloj.

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Armando fallas Varela