A la vida se le vive.
Deja la ceremonia,
el gesto elocuente,
y dejate llevar por lo que quiera tu corazón.
Quitarte el sombrero,
saludar con reverencia;
inclinarte como perro bebiendo agua,
deja eso para las mentes menores.
Vive, que mañana el sol no te calentará.

 

horizonte