En la cantina, calor, murmullos de gente parloteando. un hombre joven desesperado, otro de mediana edad lo escucha atentamente con cerveza en la mano. le dice.

-¡Nos tomamos las otras?
– Sabes que no traigo dinero.
– Yo las invito para terminar la plática, me decías…
– Estoy desesperado.Tanto que vendería el alma al diablo.
– ¿Estás seguro de lo que dices? porque se…
– ¿Qué sabes? -le pregunta con ojos abiertos.
– Dice un amigo, que en el panteón a la media noche en un día que sea trece se aparece el chamuco.
-Iré a verlo porque la angustia me mata, si no liquido, estos cabrones me matan con saña.
Oscuridad, en el panteón, es media noche, el joven de la cantina entre las tumbas gritando.
Diablooooo Diablooo. Aparaecete Apareceteeee.
Después de varios intentos, se forma una espesa niebla ,un resplandor y aparece un sujeto vestido de negro.
-¿Que quieres mortal?
-Te quiero vender mi alma.
– De almas millones tengo en el infierno, ofrece algo más ¿y dime que quieres?
– Quiero dinero, mucho dinero.Y te ofrezco lo que me pidas.
– Entonces, no me veas, ponte en cuatro patas y bajate los calzones.
Era grande y pesada su angustia, así que sin pensarlo hizo lo que le dijo el diablo.
Después de pujidos de dolor, y ya en el chaca chaca, el sujeto violado, movia la cabeza al mismo tiempo que la cadera del diablo.
-Me daras el dinero diablo?
y con voz terrenal, con claridad escucho la voz del amigo que le decía:
-¿No crees que ya estás grandecito para creer en el diablo?

cementerio