En la madrugada el viento se ha sentado y se esparce aroma de limonarias. Dentro, la cabeza monótona del ventilador. Hay otro ruido, los silbidos que parlotean en mis oídos, que me prometió la edad. Nada extraordinario es que coseches lo que has sembrado. Estas en edad de merecer desde un sueño erótico, el chapoteo del agua o el roer del gusano. Lo acepto Así que chiflo a mis perros y me contestan con su gritería los cotorros. Será un día bello.
Huele de noche
Los grillos parlotean;
Silban cotorros.


me gustó mucho Ruben
abrazo
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Gracis por comentar mi buen
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De nada
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Hermosos texto y poema. Gracias y feliz día.
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Isabel, amiga, gracias por llegar y dejarme tu comentario. Te dejo rosas y claveles y un abrazo desde Méxco.
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