El cuerpo fue encontrado vestido con una túnica blanca ensangrentada. La hemorragia fue causada por una corona que le incrustaron con un cincel en el perímetro del cráneo. El seno izquierdo había sido cercenado por el filo diamantino de un instrumento. El departamento de investigaciones especiales, después de un escrutinio no había encontrado señal. Una segunda ronda hecha por el departamento forense a cargo del doctor Quinci recogió muestras del vidrio de la ventana, y después de varios análisis fueron identificadas como pertenecientes al portador de un raro defecto molecular en el cromosoma 23. Más tarde el asesino en serie era detenido…
Sacó el disco compacto del DVD y lo tiró por la ventana del octavo piso como si se tratara de un platillo volador. Tomó el suéter y repasó en su mente las últimas películas del género. Salió exaltado y abordó el avión que lo llevará a Ciudad Juárez. Era tiempo de sentir el latido sistólico de la acción y prenderse de adrenalina.

Rubén García García.

Médico egresado de la UNAM. La brevedad ha sido compañera de sueños y vida. Nace en Álamo,Veracruz, México y ha sido publicado en diversas antologías y revistas electrónicas. *Del libro “O dispara usted o disparo yo” Antología de micros policiales.

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