Lo dijo con un tono de condescendencia que pronto corrigió por uno en el que intentaba marcar su poca importancia: “ya le están saliendo cataratas”. Él, como si pudiera descifrar los vocablos, volteó a verme buscando una respuesta en mis también enfermos ojos. – No, pero. Pero sí ve. – Claro que ve, es progresivo. […]

a través de El más inútil de los sentidos — Liberoamérica