tuxpan

Lo despedimos en su casa, bajo de ella corría el río con su canto eterno. Arriba un cielo gris. A un lado de la rivera un grupo de garzas en fila parecía meditar. El hombre muerto oía los rezos, pero poco caso les hacía; sólo veía el reflejo de su silueta en el río cazando los últimos coágulos de luz.