Ha sido un año complicado,
la zancadilla de los días te jugó malas pasadas.
Duele más el dolor de los hijos que el nuestro.
Lo recibiste a puños llenos;
hubo días de mudez, de fractura, de caminar sin aliento.
Bebiste hiel, pesadillas e insomnios.
Una niebla te cubrió cuando tu pelo caía desvaneciéndose en el espejo.
Te fuiste y regresaste.
Latió tu corazón falleciente, remolinos helados se llevaron las hojas y quedaste en espera.
Sigue el mar rudo, ya no embravecido, la nave rompe olas y mira el cielo.
La luz no tarda, solo ha sido una noche sin clemencia,
Aguanta que los remolinos y las viejas almas se van.
Aguanta, que no tarda la luz suave y misericordiosa de la vida que te ama.
Sostente que mis palabras, aunque lejanas son lazos que animan.
El tren se mira en la montaña y arriba la neblina se dispersa.
Todavía tenemos un camino que no hemos pisado.

parvada