Al llegar fue envuelto por la tristeza. sus grandes orejas se doblaron; se arrodillaba.
Habían Sonado tambores. Su padre fue apartado de la manada. La madre herida de bala corría hacia el cementerio. La encontró sin colmillos. El joven elefante aflojaba piernas, latidos. Al rodar por el suelo sus ojos tropezaron con una margarita.
–¡No me aplaste! recién broté. ¡Quiero vivir! ¡No me aplaste!
Abrió los ojos y caminó. Se fue en busca de la manada.


Una triste realidad vivida por las víctimas de la codicia e insensibilidad humana. En un magistral fragmento.
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Gracias por llegar Christian, Ah, los que no les importa la vida, Abrazo y buen día tengas.
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No podemos permitir que la maldad de otros elimine lo hermoso que se encuentra dentro de nosotros.
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Puedes caminar por el lodo y evitar mancharte D. abrazo y bello día.
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Si hay algo que he aprendido es esto: la codicia no da frutos.
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Asi es estimada amiga, bello día tengas y vuelan rosas para tu escritorio.
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La codicia tiene colmillos, pero no de elefante sino de lobo… ¡Muy buenoMuy! 🙂
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Asi es estimado Profe,, y el dinero fácil corre rápido, no dura en el bolsillo.
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Fácil viene, fácil se va y no trajo ninguna felicidad… 🙂 🙂
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Es muy tentador el dinero fácil, por eso los jovenes se meten al negocio del narco y solo comprar boleto hacia el infierno y la muerte.
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Negocio del narco, sicarios, coimas («mordidas») por cerrar negocios… El dinero fácil brilla tanto que ciega y los ciegos se desbarrancan porque no ven el camino… 😦
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