A las moscas les valió madre que no hubiese letreros en el arca dándoles la bienvenida. Se posaron sobre la mierda y empezaron a proliferar. Al mes, era tal su cantidad que su asedio se volvió intolerable.
Noé habló implorando al cielo; días después un viento gélido envolvió la nave y casi las exterminó. Otras especies valiosas y bellas murieron.

Bassano-Entry_of_the_animals_in_the_Ark_mg_1715