Mi silencio desbarata los poemas grotescos que la realidad dicta.  En mi oreja se etiquetan los coletazos del río, algunos cantos de sirena, el chismerío de las hojas que mueve el viento. Voces que no preguntan; la vida cotidiana distrae, o mi nombre tiene gérmenes de ausencia que desconozco. Son días fértiles para la nada. Te das cuenta que con o sin ti, la vida sigue; sigue como una pelota que nunca para de rebotar.

gente Renoir