Tu presencia hubiera sido una estrella violeta
caminando por el parque central de mi ciudad.
¿Cómo hacerte invisible?
si el amor no admite espejismos.
¿Cómo ocultar mis silbidos?
si con ellos te nombro;
¡Cómo no llamar la atención!
¡ Por Dios! Si estuvieras a mi lado
todos verían caer la lluvia
sobre la palma de mis manos.

Sorolla, La bella Raquel