Doña Candi era esposa de un vaquero que sabía de vacas y hacer hijos. Ella tenía como oficio ser mamá. Él, como muchos varones, gustaba de la cerveza, gastar lo ganado en mujeres. Doña Candi, hacia todo lo posible por sostener a la prole. No, nada de pegarles a los hijos, anteponía su amor, a los maltratos que le propinaba su esposo. ¿Quién me lo decía? Nadie, sólo veía, lavaba ropa ajena y ayudaba a los pequeños. Nadie me decía nada. De vez en cuando, me ofrecía un café, un bocadillo. Veía su silencio. sonrisa y su trajín. Sabía, entonces, que esa mujer no escondía celos, rencillas sino un profundo amor para sus hijos.


Seres extraordinarios!
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Así es amiga, frente a mi consultorio, pasaba la vida de ella. como las enfermedades de sus hijos y su anemia-
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Son lo mejor de nuestras vidas.
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Asi es Ana. los hijos crecerán y ella será su ángel, defensora de los arrebatos del padre. abrazo y rosas
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Un angel en la tierra, con luz y paz en el corazon.
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Sin duda Frejvince, la mujer nos da un ejemplo de amor incondicional, por supuesto hay excepciones, Gracias por llegar y dejarme tu comentario, abrazo grande.
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Sabía de vacas y hacer hijos, mejor descripción no puede ser
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típico amiga, gracias or venir y un abrazo y tu ramo de rosas.
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😘😘
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Pues me produce una inmensa pena que ella no tenga vida, el maltrato es algo que no se debe consentir bajo ningún concepto y menos por los hijos, ellos también sufren viendo el maltrato a su madre.
Me parece terrible este relato.
Saludos.
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Toda la razón Amiga Elficarosa, Pero eses el machismo brutal que priva en comunidades, hay ahora y espero que haya más organizaciones que empoderen a la mujer, es una situación cultural y eso dificulta, porque si lo has observado lo malo se recicla y complica romper el círculo. Abrazo y gracias por comentar. Para tu casa un ramo de margaritas para el mal sabor de letras.
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Me encantan las margaritas, muchas gracias amigo mío.
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El amor incondicional hacia los hijos, eso es indiscutible, pero hay veces que ciega ante un maltrato para proteger a los niños, cuando ellos también están sufriendo por ello.
Triste relato, pero tan realista que abruma.
Besos, Rubén.
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Gracias y vuelan azucenas para tu mañana al despertar.
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