yegua pedro Méndez.oleo sobre tela blogLa yegua tenía asma y sudaba copiosamente. Encharcado el lomo. La silla se movía de un lado a otro. Íbamos pegados a la montaña. Al pasar sobre una peña, la silla resbaló a un lado, y mi cabeza quedó hacía abajo, y los pies  arriba.

—¡No se mueva! ¡No se mueva! ¡Aguante, aguante…! ¡Ya vamos! —¡Agarra la pinche yegua! ¡Cuida que no resbale! ¡Putas madres! Si nos quedamos sin médico, ¿quién chingaos nos va a curar? ¡Ey… ey! Tú pendejo, ¡amárrale las patas al doctor, qué no se vaya a caer, porque el pueblo se queda sin matasanos,  ¡Tanto trabajo que costó convencerlo! ¡Dale un vaso de caña para el susto, y otro para que le vuelva la sangre! No se preocupe doctor. Ya verá que en el camino y en la vida, nos topamos con yeguas mañosas.