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Subía con la lata de cemento al hombro, el sudor irritaba la visión. Depositó la mezcla y resolló. Había una enramada de hojas violetas brotando del cielo. Bajó para volver a llenar el recipiente de mezcla y subir: “Lo veré cargado de colores y con nubes retozando entre azucenas”. Pidió la botella a un compañero para deslizar cinco tragos de caña. Sabía que eso le garantizaría el color del cielo. De nuevo hacia arriba, pujando con la carga. Sólo faltaba la mitad de la loza.
Qué bonito homenaje al hombre trabajador. La verdad que me has conmovido. Un abrazo Rubén.
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Y es que para ejecutar su trabajo se reqiere fortaleza y también , el consumo de alcohol. Muhos de ellos sufren accidentes o caen por una cirosis. AAbrazo grande amiga. besos y rosas
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