El diluvio

sirena

Noé escuchó el canto de una sirena que pedía posada en el nombre de Dios. Estuvo tentado a decirle que sí, mas recordó la fiereza de los gatunos; la dureza del instinto. Ella se fue. Y él, quedó con latidos entre las piernas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4 Comments

  1. Precisamente leía algo parecido en los Pilares de la Tierra, que coincidencia. Siendo mujer me permite tener una idea de la pulsación masculina, sin tener experiencia vital en el asunto. Mis pulsaciones tienen nombre propio. Me gusta como puedes expresarte de cosas mundanas como si fueran sagradas. Este minirelato queda en mi libreta. Abrazos y que tengas dulces sueños Amigo.

    Hay problemas con el blog, no se visualizan todas las publicaciones que sigo o caen tarde en el inicio.

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