
El público escuchaba hipnotizado en el teatro al aire libre. Los dedos del pianista alcanzaron velocidades fantasmales y en una serie de arpegios que imitaban alas en movimiento, las manos del artista escaparon como colibríes para perderse en la inmensidad del cielo.

Que bien acompañan a la foto tus palabras.
Abrazos i querido doctor.
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Grcias bella amiga por compartir la belleza del mar .el piano y las manos de colibrí. Besos y rosas.
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