Tu voz platica del viento, de los fantasmas que van y vienen; mientras guisas o te asomas por la ventana para mirar el agua donde la luna acude a su cita. Voz instructora, donde lo que corriges lo transformas. Tienen diccionario tus ojos y veo a los ripios correr en desbandada. Me formas un nuevo lenguaje con tu sonrisa y así, comprendo las declinaciones que susurras. Escucho tu voz de mujer sosiego, mujer oído que con su savia alcanza mis viejas paredes. Cuando me hablas y me nombras, mi oído se hincha y baila.