La sangre que se llevaron del laboratorio de toxicología pertenecía a un enfermo de diabetes que se suicidó con un pesticida. Murieron en su hormiguero.Sólo se salvó una que todo olisqueaba y que encarcelaron por tener una conducta aberrante. Los ladridos que fueron de advertencia, ahora son aullidos de dolor.Así nació la leyenda de la hormiga lobo.