Despierto en la madrugada con la boca seca. Voy a la cocina, abro la nevera y saco la jarra, que en vez de agua contiene una cara con la boca abierta por donde sale una lengua polvosa y aplanada. Tengo sed, me dijo con voz aniñada. Con violencia me incorporo de la cama con lumbre en la garganta y mi corazón a galope. Estoy inmóvil y aniquilado esperando la mañana.

Tristeza…por la sed, por la quietud, por las pesadillas de los sueños.
«Tristeza de los días colgados del calendario »
Te estoy abrazando mi querido amigo
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Gracias amada amiga, y sabes que te siento aun de la distancia. besos y más rosas.
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