Llueve. Una cortina cubre el horizonte. El viento corre, las gallinas corren, y la ropa vuela en los tendederos. Gotas gruesas, pesadas, tamborilean en las láminas de zinc. Al golpear, fraguan un ritmo de sabanas prehistóricas. El cielo tiene la oscuridad del sexo.
Las chachalacas gritan y van de árbol en árbol buscando cobijo. Yo sigo sentado en la poltrona. Me gusta el relajo que arma la lluvia. Me desatiendo de los gritos que hacen las mujeres y solo me concentro en la danza de las gotas.
Imagino bailar pintado de sombras y caliza entre un grupo de negras. En ese momento exudo calor y soy un macho cabrío que afila las pezuñas en las vetas de la roca.
¡Qué lejos se oyen los gritos de las viejas,de los guajolotes y chachalacas!Con los ojos entrecerrados sigo meciéndome, mientras la lluvia me tira sus cubetas de agua y la danza del vigor me estremece.

Que bueno Ruben me alegrA leerte.
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Recien me asomé a mi oficina, que es la primera vez que la visito. por el celular es sumamente incomodo. Gracias por leerme y ya me encuentro solo un poco mejor, me puedo sentar un poco mas de tiempo
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Rubén me haces feliz cuando apareces. No he olvidado tus consejos, prometo que cuando tenga tiempo los repasaré una a uno. Cuidate y no dejés de escribir.
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Gracias amiga, aunque no siempre entro estamos en contacto. besosy rosas.
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Qué suerte que volviste a escribir.
Se te extraña tanto!.
Un fuerte abrazo.
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Querida amiga, a veces me desespero, prácticamente mi estado de salud se estanca o a veces retrocede y cuando lo percibo, me pongo en reposo absoluto. No te he ido a ver. y es que con el celular, no es lo mismo. Cuidate amiga querida, bien sabes que te estimo mucho. besos y rosas
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