IMG_0944Llegaste humedeciendo mi páramo cuando la hierba asoleada no esperaba la lluvia. Salieron de los nidos los batracios, las blancas mariposas y el olor profundo de la tierra mojada. Te fuiste, y dentro quedó un vientecillo renuente. Aire fresco que no conoce el tiempo y que en el claroscuro de la tarde aparece silbando.