variolaHace tiempo dañaste a reyes y aldeanos. Los que sobrevivieron quedaron ciegos y carcomidos. No discriminaste. Hoy te tienen encarcelada. En mis noches de perversidad mezclo tus ácidos para hacerte más letal. Me excita pensar que un descuido, puede ser mi fatalidad. Un día, cuando sólo seas referente en libros empolvados, quitaré tus candados y te dejaré olvidada en el aeropuerto y quince días después brotarías en forma de vesículas hediondas de pus y de muerte. En la hecatombe, te preguntaré: ¿Estás satisfecha?