Lo encontré en la poltrona. Había dos beatas: una de cada lado agitando los abanicos que trataban de romper las vejigas formadas por la sudación. Su cabeza reclinada sobre el cabezal del mueble, o bien, metida en el cuello y el tórax dando la impresión de ser un péndulo. Respiraba rápido, superficial. Tenía los globos de los ojos protruidos, sus manos las alternaba cerrándolas o abriéndolas para darse aire a sí mismo o para masajearse el pecho. Él sufría una gran crisis y quizá tuviese visiones oscuras. A cada rato repetía:
-¿Qué tengo?
Yo callaba. Su mirada recorría todos los lugares y ninguno.
Sabía con exactitud lo que pasaba. Cuando llegó su secretaria para decirme que fuese a darle atención, me informó que después de una breve, pero intensa disputa, ella le mencionó que no le había bajado su menstruación.
-Se lo dije en broma, estaba molesta.
De esa manera se disculpó la muy cabrona. El sudor, el sofoco en un hombre menor de treintaicinco años y con el antecedente de la noticia, me ofrecía un diagnóstico certero y la seguridad de tenerlo activo en un lapso de horas.
Abrí su vena, le instalé un suero, metí grandes dosis de vitamina B y, por último, un tranquilizante. Mañana, antes de clarear, estaría como si nada hubiese sucedido: ofreciendo la misa de gallo para los feligreses de la serranía. Eso pensé, pero no fue así. ¡Quién me iba a decir que el sacerdote era alérgico a la vitamina B y que el farmacéutico no se encontraba!
Hace quince días se le dio sepultura y hoy vino la secretaria a decirme, entre sollozos, que la broma que le había dicho al sacerdote, ya no era tal.

La rigidez en los pensamientos y creencias puede ser fatal para la vida de uno mismo y de los demás.
Hay bromas que no se pueden gastar y pueden volverse contra uno mismo.
Un Abrazo Rubén 🙂 .
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Es cierto, pero la relación entre la pareja no era cristiana y al final se llevaron la penitencia. Gracias Joaquín por comentar el cuentecillo.
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Qué relato Don Rubén. y ese final… Muy Bueno.
Un besote.
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Gracias por llegar querida compañera de letras y dejarme tu comentario… un beso
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¡Qué bueno, Rubén!
Hombre, yo creo que aunque no le hubiese dado la vitamina B, lo hubieran enterrado igual. jeje
Un abrazo fuerte.
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En e pecado llevó la penitencia tanto uno como otro, gracias Mi buen Jesús por llegar. un abrazo
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Otro para tí.
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Muy buen relato Rubén
Las bromas si son para herir al otro tienen muy malas consecuencias, pobre cura!
menudo soponcio, yo creo que no hubiese salido aunque no le hubiesen inyectado la vitamina, lo mató su conciencia!
Feliz viernes amigo mío
besoos
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Buena observación, el factor emocional también abrió las puertas. Gracias por llegar Isabel y un abrazo enorme Rub
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LO he vuelto a leer y me encanta!
Gracias por pasar por mi blog de cine
Un besote
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Gracias gaviota y bello inicio de semana tengas… un beso
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