guadaColabas café.

 —Abre la nevera y saca lo que apetezcas —me dijiste.

—Te guardé un poco de comida por si te daba hambre a media noche. ¿Quieres música? Sabes que cuando vienes a mi casa, me deshago contigo. Quisiera ser tú para adivinarte el pensamiento. Subamos las cosas. Relájate. Miraremos la alborada sin tensiones. ¿Dime has soñado con darme un beso? ¡Ah sí supieras cuantos te he dado! Me ha dolido la boca de besarte tanto y de morderme cada vez que pronuncio hacia adentro tu nombre. Sube y acuéstate. Quiero que seas  y que mis manos descubran tus oscuridades. Mis besos quieren ser caballos y recorrerte palmo a palmo. Acuéstate, que las sábanas no tendrán más olor que el tuyo y el mío. Cierra los ojos, que la noche será inmensa…