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En el cuadro había un hombre maduro, de cabeza altiva, con traje gris y corbata azul intenso. Sus ojos desprendían una luz que se diluía en las sombras. ¿Has visto esas carreteras rectas que parecen seguir a la nada? Así lo sentí.
Pensé que el deseo de llorar era sólo mío, pero no, todos, con el pañuelo, enjugaban una lágrima en aquella sala de remates. El cuadro fue vendido. Cuando el dueño lo llevaba bajo el brazo, rompimos en sollozos. Al día siguiente, amanecí apretando la almohada contra mi pecho.
Excelente relato Don Ruben.
Un besote.
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Gracias bella amiga por comentar, te dejo un gran abrazo Rub
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Cuadros que trasmiten. Escenas cargadas de sentimientos. La vida misma. Besitos.
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Gr. gracias x compartir tu comentario besos y abrazo rub
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Muy bueno, Ruben.
Pura inspiración.
Un abrazo
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Hola Jesús, ya lei lo que me mandaste de tus vacaciones, son cosas de la vida… un abrazo y bello viernes tengas. Rub
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Igual.
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Buen relato, hay retratos que hacen volar la imaginación.
Saludos
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Buen viernees Cristina, me da gusto encontrar tu comentario, siempre agradecido… un abrazo Rub
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Aquel cuadro era algo más que un retrato, posiblemente seria la última vez.
Un Abrazo 🙂 .
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Claro, era algo que tocaba a todos. La esencia de la tristeza que te abarca. Gracias Joaquín por llegar y comentar un abrazo grande y feliz viernes Rub
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A veces, la pintura de un retrato nos obsesiona hasta hacernos perder la calma. El artista impregnó la pintura del alma del retratado.
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Excelente interpretacion Mechita. Eso me pasó cuano vi aquel retrato… gracias por llegar muchos besos y un ramo de flores..Rub
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