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A la abuela le gustaba vivir en casa de mamá. Por las tardes se mecía en la poltrona y entregada a la sensatez de las horas disfrutaba del viento, de las margaritas en floración y del canto de los pájaros que por instantes les daba por silbar. Había clarines, sinsontes, calandrias, jilgueros y dos cardenales. La abuela Camila se había venido del rancho, -papá la había traído. Primero estuvo con mi tía, en un departamento con todas las comodidades, pero decía: “Veo puro carro y de la ventana solo se miran las azoteas con tendederos de ropa”. Nosotros vivíamos en las afueras de la ciudad, era una casa humilde, con techo de lámina, pero había un patio con árboles frutales y abajo un gallinero donde mamá criaba sus pollos.
Este cuento me gustó, sabes por qué? me imagino que así habria reaccionado mi abuela, si en algún momento hubiésemos decidido moverla de aquel lugar donde habita cerca de 50 años.. no creo que jamás se habria acostumbrado a la urbe, y sabes? mi abuelita tambien tiene un pajarito que le canta, el problema? es que no le puso nombre y ni yo sé que pajarito es.. solo sé que canta muy fuerte cuando compartimos con ella en la terraza, es como si quisiera ser parte de la tertulia que se teje cada vez que hacemos reunión familiar… es increíble que a veces lugares tan comunes sean una cotidianeidad en la especie humana.. me encantó!!!
Gracias por invitarme..
Vilya..
🙂
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Bello comentario me dejaste querida amiga. Te cuento que es algo que me paso de niño. Ahora entiendo o mejor dicho siento la corriente que se establece entre dos seres vivos y comprendo que ese cardenal era único y a su modo nunca se resigno a buscar la libertad, aún con riesgo de perder su vida, tal vez murió no sé… Gracias por llegar y comentar Rub
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Prefiero pensar que no murió sino que vivió libre amenizando a muchas personas con ese canto que se resistía. Hizo bien en escaparse,aunque produjera pena en el niño. Lo siento pero tener un pájaro en una jaula, o un lagarto en un terrario me parece una salvajada. Aunque entiendo que lo lleves en la memoria, porque cuando quieres a una mascota es incondicional. Un abrazo Rub.
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Asi es, en mi cabeza solo encontre la frase que Dios te cuide. Ahora comprendo que como todo ser vivo luchaba por su libertad, como los hombre en diferentes etapas de la historia lo hemos hecho aun a cosa del exterminio de un pueblo. Gracias por comentar Amiga Elena, siempre es un gusto compartir contigo.. un abrazo Rub
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Me encanta el ambiente que despide tu cuento, un jardín floreado, una familia tranquila con la abuela que cuida los pájaros. Una abuela muy tierna y muy sabia que ha entendido el sentido de la vida y lo libre que debería ser cada uno para elegir la vida que desea. Muy bonita metáfora. Me ha encantado.
Un abrazo querido rub,
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Siempre es una fiesta encontrar los comentarios de los amigos y amigas. Grcias hermosa Ann por haberme visitado y mirar de cerca esa ave que irrumpe en la vida del niño y la familia. Entender que las aves son seres vivos que reclaman libertad y respeto a su manera de ser. Gracias y un abrzzo enorme hasta allá… Rub
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Me gusta el ambiente sencillo, pequeño, que contiene tantos anhelos (de la abuela, del niño, del ave). Los recuerdos que siguen anidando en el pecho son los mas bellos. Un abrazo Rub.
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Ana siempre bienvenida, esta es tu casa y se alegra de que dejes la huella de tu comentario. un abrazo hasta el otro lado del charco Rub
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