Estoy desordenado, confuso. Anoche sentía que tus cabellos tocaban mi cuerpo. Mientras soñaba, llegaban aromas del viento que respiramos, y yo lo negaba con gritos de silencio. Hubo otras noches que oía tus pasos recorriendo a trote mis latidos y me levantaba habitado de ti. Hoy cantaron los pájaros, eran los mismos que volaban por nuestras tardes de a pie. Sé que nada es cierto, es mi torpeza o mi cuerpo que sueña. ¡Qué difícil es decirme que te espero!

Ratones

untitledÉramos chavales, niños grandes. Al regreso de la escuela pasaba por tu casa que parecía tener en la ventana figuras de ratones. Un día me regalaste una corbata tejida con la palidez de tus manos. Nos citamos por el camino de los pájaros. Te quité tus cántaros, se perdieron espacios y mi aliento sopló en tu barro. Fuimos flauta que el viento hizo sonar.

Mortalidad feliz

Maury PersevelLos senos de la adolescente reposaron en la media cara del senador. Percibiò la fragancia del nardo que abre. Y aceptò sin reclamo que ella serìa su tumba. La corbata de seda que aprieta. La seda de su vientre y la caida al abismo despuès de retozar entre el vainillal del monte.

La flor

floreesEscuché atento. Seguí con la vista la mirada del águila. Estábamos en lo alto de un risco y divisé entre el mar la barca de los pescadores.
– ¿Has notado que el amor tiene muchos caminos? Es como una cabellera: veredas que van, lunas frías que pasan sin retorno, trópicos que los pájaros dejan caer, tejos que mueven el corazón. Fíjate en la piedra salobre donde el mar da las horas. Es una lápida que la gaviota desprecia y donde anidan remolinos de viento. En el medio se da el parto de la vida: hay una flor retadora que se levanta, desafiando al viento, al mar y a la gaviota.

El gato del tejado

Gato en el tejado de zinc calienteMe dicen el gato del tejado porque me gusta trepar a los techos para contemplar a los que pasan. ¿Ven a ese niño de pelo oscuro, ojos grandes y mochila azul? Es Armando. Regresa de la escuela y no se ha dado cuenta de que se va a tropezar. Siempre anda soñando como el ave cuando navega en el cielo. Aquélla es María. Una simpática niña muy amiga de él. Van a la misma escuela y son compañeros de clase.
– ¡Te vas a tropezar Armando! ¡Mira por donde andas! Le dice María.
Él reacciona y evade el tronco, levanta su mano y la saluda con alegría.

Ella también tiene sus sueños. Sueña con ser doctora para curar a su padre y comprende que debe aplicarse en el estudio para que cuando sea grande, su corazón abarque a los que sufren sin quejarse.

El cielo ya se pinta de grises y naranjas, debo regresar; la anciana a la que acompaño estará preparando el café con pan y me extrañará, si no me acurruco entre sus piernas pidiéndole leche.

Ojos

ojosCuando los sueño en mi pecho,  despierto con el aroma de tus cabellos, color de mazorca criolla, y de vientos que hacen bailar a la flor de caña. Corremos por los pastisales de la sabana hasta el mangal,  donde las vacas echadas reposan del capricornio. Buscamos tarro seco y te adiestro en volar cometas. Tomo el papel, e imprimo mi boca y sobre el hilo de la pandorga vamos tu y yo. Juntos. Juntos por siempre, te digo. Aùn de madrugada, se escucha el tren, ruido de vìas y de nuevo me duermo. La mañana es insolente en el asilo.

La noche y ella

Pinar
Entre el pinar el viento tañe la quena. Los pastizales guardan silencio. Sobre la oscuridad del asfalto, en la peligrosa curva se oye el pujido asmático del ultimo camión de pasajeros que conduce a la ciudad. El grito de los pájaros me anuncia su inminente llegada. Si deseo abordarlo es preciso salir corriendo de la cabaña. La neblina fría hace que la media noche sea tenebrosa. No muevo mi mano arqueada sobre la curva de su seno, mientras mi brazo sirve de almohada para la nuca que duerme y suspira. La languidez y el silencio nos envuelven. Nuestros gemidos tiene rato que se fueron. Mañana muy temprano saldré sin despertarla.

Clik

humanoHay sonidos microscópicos:
cuando el talón hinca un tallo reseco…
A nadie ofende,
o atemoriza.
Son fugacidades
que suceden en el camino. En mi interior hay pasos
Y talluelos a la vera
que se rompen:
como la vez que un hijo nos miente,
un amigo que defrauda,
o nos consume la incertidumbre
al enterarnos,
que ya no somos lo mismo
ante los ojos de la persona que amamos.
Es un clik breve, Intenso,
un alfiler que penetra;
un dolor que nos hace bajar la cabeza,
por días o toda la vida.

Vives en dos mundos

mujer derojoDespierto cuando beso tus caderas. En otro sol descubro el diapasón de tus ojos y la luna de tus hombros.
No estés triste. Recuerda que vives en dos mundos. Soy el de la noche que resbala por tus pestañas y después rodea tus muslos.
No estés triste … son complemento. Así tus hombros… así tus pechos.
En el día eres de él, en las noches vienes conmigo.

Anafilaxia

angel_y_mujer22

La religiosa pedía al ángel que la amara en penumbra, con delicadeza y paciencia. Esa noche él percibió que la caricia corría luminosa y para no romper el encanto, decidió amarla con las alas puestas.

En la oscuridad  hubo gemidos y espuma, y un ángel aleteando intensamente. Al clarear el día, había silencio y un rictus de muerte. Las plumas del ángel se levantaban y caían al compás del viento.

El psiquiàtrico

psiquiatricoEl sol era un coagulo y el cielo tenía naranjas y violetas. escrutò la tierra, el mar y los arrecifes y sonriò
—Hoy amaneció con una cara de dulzura, observó el enfermero.
— Así son estos pacientes furiosos, poco antes de morir cambian. contestó el psiquiatra.

Los amantes

CASUCHA-Alguien cuchichea – se dijo el esposo que estaba acostado y recordó las palabras del yerbero: “La hierba rumorosa debe su nombre ya que poco antes de que aparezca la muerte, la gente mastica sus pensamientos, como si rezaran.”

La habitación tenía pintura deslavada. Al fondo, la estufa de carbón prendida hacía bufar un caldero que desprendía vapor y humo, el cual intentaba aminorar el frío en la casucha de lámina.
– ¡Con qué claridad habla mi odiada esposa! ¡Escuche lo que dice!
– Él es hediondo, obeso, sedentario, fumador y sordo. Su gesto indica que no da crédito a lo que digo. Seguro que no tarda en morirse, la pócima que le di está en proceso, pues el oído capta el más leve cuchicheo después de ingerida. ¡Bendito pulque que permite combinarlo con cualquier fruta! ¿Quién puede pensar que lo he envenenado? El médico dirá que fue un ataque al corazón. ¡Me importa un rábano que escuche! ¡No sé cómo pude soportar tanto!

El sujeto antes de morir comprendió. Tuvo fuerzas para irse sobre su mujer y forcejear. Abrazados y con la cara de ella sobre el hueco del hombro, los encontraron sin vida. El diario exhibió la foto y al pie de la página se leía: “Victimas del frío. Se amaron hasta la muerte”.

Salgamos

barco noche¡Somos fantasmas! Despierta.Salgamos al mar, que los barcos
y los capitanes de nuevo surcaràn.
Esta noche, cuando el sol doble campanas, montaré sobre tus alas
y bajo las sábanas, despertaré tu pasión con mi guitarra.

El momento

sabanaAllá los caminos por donde siempre pasan las mujeres.  Aquí el crucero donde los hombres esperan. La fogata tiene mil crujidos, mientras el café se derrama. No es gran cosa, es sólo el frío que le da otra definición a la sabana.

Dualidad

mujer inocenteRecostada sobre mi pecho, me mira tímida. Su cabello destella. Me pregunto: ¿cómo puede tener esa luz de turbación en sus ojos, si ella fue la que me llevó al cielo?

En su boca, fui flauta y gacela.