El cerdo de la plaza de Rubén García García

Sendero

El carnicero arrea al puerco grande, lo fuetea con una vara para que siga caminando. Apenas si puede, es tanto su peso que parece ahogarse si da unos pasos hacia adelante. “¡déjalo descansar!” grita una señora. ¡Solo finge! Y vuelve a golpearlo. Tal vez no simula, en realidad le duele que su vida se acabe a la vuelta de la esquina. Mañana es la plaza y la gente pedirá, como todos los domingos, cueritos a medio cocer y chicharrones.

El mejor cuento infantil según la BBC

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https://elblogdepizcadepapel.blogspot.com/2014/05/donde-viven-los-monstruos-de-maurice.html

El regalo de Rubén García García

Sendero

El padre se percató que su hija adolescente lo vio cuando retiraba el brazo de la cintura de aquella mujer. Lo pensó mucho antes de decirle a su madre, pero se detuvo. En la cena, el padre sacó de su portafolio un presente para su hija. Eras un móvil de última generación.

—No se lo merece, —exclamó la madre—, sus calificaciones dejan mucho que desear.

—Es para que se aplique más. —dijo el padre.

Mientras acariciaba el equipo pensaba que el silencio era la mejor decisión. Nada agradable sería escuchar reclamos y gritos de sus padres, que la desconcentrarían del estudio. Los exámenes estaban a la vuelta de la esquina.

Poema dos de Rubén García García

En el sosiego,

hay un cielo de grises.

Fuera, el rumor

del viento en el tejado.

Chirria el vidrio

al fregar la ventana.

Una vez más,

pretextas el quehacer

para mirar

la huida majestuosa

de los albatros.

Para escribir mejor

1.- No repetir

La repetición reiterada de una palabra de significado pleno (nombre, verbo, adjetivo o adverbio) en un período breve provoca monotonía y aburrimiento. No importa que sea una palabra bonita, corta, básica o la central de un tema…. Los efectos perniciosos son los mismos.

2.- Evitar las muletillas

A menudo algunas expresiones actúan como muletillas o clichés lingüísticos. Se pueden utilizar para llenar vacíos o articular pero demasiadas veces se abusa de ellas….En general, aportan poco o nulo significado, recargan la sintaxis y terminan convirtiéndose en tics repetitivos. Las principales son:

A nivel de (no se considera correcta) A raíz de (no se considera correcta) En función de (no se considera correcta) En base a (no se considera correcta) A través de Bajo el punto de vista (no se considera correcta) Como muy Como mínimo De alguna manera En cualquier caso Es evidente De cara a De entrada Para empezar El acto de El proceso de El hecho de que Personalmente Pienso que Quiero decir que

Ejemplo con muletillas: Un tema por el cual estoy interesado es el relacionado con los efectos que provoca la droga a nivel deportivo.

— 1 Tomado de: Cassany, D. (1995) La cocina de la escritura (Capítulo 1). Decimocuarta edición. Barcelona: Anagrama Página 1
Serie “Escribir bien importa”
Nueve reglas para escoger palabras (parte 1)1
Escribir bien importa

Ejemplo sin muletillas: Estoy interesada en los efectos que provoca la droga en el deporte.

3.- Eliminar los comodines

La palabra comodín es aquel nombre, verbo o adjetivo, de sentido bastante genérico, que utilizamos cuando no se nos ocurre otra palabra más específica. Son palabras comodín las que sirven para todo, que se pueden utilizar siempre, pero que precisan poco o nada el significado de la frase. Si se abusa de ellas, empobrecen la prosa y la vacían de contenido.

Nombres: aspecto, cosa, elemento, hecho, información, problema, tema…

Verbos: decir, hacer, poner, tener….

Adjetivos: bueno, interesante, positivo…

Un mismo comodín tiene valores distintos según el contexto:

Problemas Soluciones La problemática del racismo encabeza todos los periódicos. Incremento, radicalización, expansión, …. Se han planteado problemas de tesorería en la empresa Dificultades, carencias, limitaciones….. El problema de la escasez de lluvias son las restricciones en el suministro de agua. Consecuencia, inconveniente, efectos… Han modificado las disposiciones más problemáticas de la ley. Discutibles, controvertibles, criticadas……

Natalie Goldberg (1990) dice al respecto: “Sed precisos. No digáis fruto. Especificad de qué fruto se trata. Es una granada. Dad a las cosas la dignidad de su propio nombre”.

4.- Preferir palabras concretas a palabras abstractas

Las palabras concretas se refieren a objetos o sujetos tangibles; el lector las puede descifrar fácilmente porque se hace una clara imagen de ellas asociándolas a la realidad. En cambio, las palabras abstractas designan conceptos o cualidades más difusos y suelen abarcar un número mayor de acepciones.

Ejemplo:

Abstracto: Los universitarios plantearán a los candidatos puntos que deben asumir.

Concreto: Los universitarios plantearán reivindicaciones innegociables a los candidatos a rector.

5.- Preferir palabras cortas a sencillas

A veces la lengua nos permite escoger entre una palabra usual o una equivalente culta, más extraña. La palabra corriente es a menudo más corta y facilita la lectura del texto.

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Nueve reglas para escoger palabras (parte 1) | Serie “Escribir bien importa”

Palabras cultas Palabras sencillas Aproximativo Aproximado Concomitancia Semejanza, parecido Concretizar Concretar Diferenciar Distinguir Disminución Baja, merma Ejemplificar Dar ejemplo Explosionar Explotar Finalizar Concluir, terminar Inclusive Incluso Influenciar Influir Parágrafo Párrafo Utilización Uso Visionar Ver Realizar Hacer

6.- Preferir las formas más usuales

Por ejemplo trascendente en lugar de transcendente, sustantivo en lugar de substantivo.

7.- Evitar los verbos predicativos

Los verbos ser y estar recargan innecesariamente la frase. Los verbos de predicación completa son más enérgicos y claros. Otros verbos débiles que a veces podemos sustituir son hacer, encontrar, parecer, llegar a y haber.

Es menos llano Es más llano El gobierno es el director de la política monetaria y el inspector de las instituciones financieras. El gobierno dirige la política monetaria e inspecciona las instituciones financieras. Las palabras largas hacen la frase cargada y complicada. Las palabras largas cargan y complican la frase. El espectáculo tiene una duración aproximada de 50 minutos. El espectáculo dura aproximadamente 50 minutos. La vitalidad cultural se encuentra estancada a causa de la crisis económica. La vitalidad cultural se ha estancado a causa de la crisis económica. Ha habido un incremento en la oferta privada de cursos de formación desde que aumentó el paro. La oferta privada de cursos de formación se ha incrementado desde que aumentó el paro.

Bibliografía:

Cassany, D. (1995) La cocina de la escritura (Capítulo 1). Decimocuarta edición. Barcelona: Anagrama

CONSEJOS SOBRE EL ARTE DE REDACTAR | by José Manuel Fernández | Revista  Digital “Educación y Academia” | Medium

A veces los sueños se cumplen de Rubén García García

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Ella vive en un pueblo donde los varones son lampiños y las mujeres de generosos senos. Él vive donde los varones son barbados y de pelo en pecho. Es cierto, ellos mantenían correo, luego pláticas y concertaron conocerse cara a cara. Ella quedó satisfecha de que su amigo fuese barbado e intuye que es un varon velludo. Él evitaba aterrizar la mirada en sus senos, que parecían salirse de la blusa, pero se traicionaba. Coincidieron que era una delicia el asado y ambos comentaban con interés los cuentos de García Márquez. Por la tarde disfrutaron de un café colombiano y en la noche bailaron al son de la cumbia. Nadie regresó a su hotel; durmieron en otro. Ambos con una sonrisa plena. ¿Dónde está el suceso desequilibrante de la historia? No lo hay y es que todo sucedió como lo soñaron.

A un lado del quirófano de Rubén García García

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¡Despiertas! porque hay partes que gritan de tanto estar inmóviles. Recurres a la poca fuerza que te queda en los brazos. El codo se vuelve palanca y te alzas del tronco para moverte cinco miserables centímetros. Es un soplo fresco, que las otras partes del cuerpo te lo agradecen. Duermes, no sabes que tanto, pues el tiempo podrías medirlo por el goteo que cae del frasco de vidrio y llega hasta tu red venosa. Sabes que cuarenta gotas es un minuto, eso escuché de la enfermera, antes de ingresar al quirófano.
Se oyen pasos y voces.
—¿Cómo está?
—Sigue dormido.
—¿Ya revisó los frascos de suero, el de la orina y el drenaje de las secreciones? No le quite el ojo al monitor. No te confíes. Algunas veces se ven dormidos y no lo están, ni se hacen. Simplemente se van sin decirle nada a nadie. Son los apresurados
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La cuerda de Rubén García García

Sendero

En los momentos que escribo pareciera que camino sobre un hilo que cruza un abismo; pero la cuerda se balancea y caigo. ¿Sabes? Una vez los duendes me obsequiaron una vara viva. Cada vez que cometía un error, me azotaba. Cuando inicié y cometí el primer abrupto me lanzó al vacío y dijo con gravedad: “Uno más que deja de ser escritor” La miré desde abajo sin odio, sin rencor y le pedí que me permitiera continuar. He subido desde entonces noventa y nueve veces y en esa misma cantidad me ha arrojado.

No la detesto. Es un reto que me inspira a escribir mejor. Gracias a ella mis frases se oyen menos mal.

La última vez, que caminé sobre la cuerda, había recorrido la mitad del precipicio, cuando cometí la imprudencia, y ella, salvaje, me dobló el lomo con un golpe y se río. «¡Cuándo aprenderás!” Lloré de impotencia. Tragué el llanto. Respiré hondo para amortiguar la caída y desde allí, la miré con súplica, pero ella me gritó: “¡Quédate allá! ¡Busca otro oficio! Supe entonces comprender lo que quiso decirme: ¡Sube! ¡Tú puedes!

Cuando cruce el abismo, me dijo: “no es suficiente. ¡apenas empiezas niñato!

Debate entre Carlos Monsiváis y Octavio Paz

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https://www.proceso.com.mx/cultura/2023/6/1/recuerdan-el-debate-de-carlos-monsivais-octavio-paz-en-proceso-308077.html

Entre el debe y el haber de Rubén García García

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Aquel tipo declaró que mató a más de cuarenta. En un acto de remordimiento aceptó donar una cornea, un riñón, una porción de hígado. Así cuando Dios lo llame a cuentas, la deuda será menos.

El canto de las sirenas

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Yo tambien quería escuchar el canto de las sirenas! A todos los remeros les pusieron cera en los oídos, yo me la quité. El canto me infundió tal poder que dirigí la nave buscando su voz. Así mientras Ulises imploraba que lo soltaran, yo reencausaba el barco. Cuando solo quedó el silencio, la nave estaba en medio de otra tormenta.

Nada es verdad de Rubén García García

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Con el zoom veo en los ojos del niño, los ojos de un pájaro. El ave nerviosa brincotea en el alfeizar de la ventana. ¡Cuánto asombro tiene la cara del niño! El reflejo que se ve en el cristal, dice que veo lo que no es. Ellos se miran tranquilos y platican como dos viejos amigos.

Perseverancia de Rubén García García

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Salió al jardín, contempló la rosa claridad entre los árboles. Pasaban de las seis de la mañana y era el tercer día que no podía dormir. Había tomado de todo, desde remedios caseros hasta las grageas del homeópata. Cuando los bostezos se juntaban se tiraba a la cama y el sueño desaparecía. Sacó del cajón una pistola que parecía de juguete y se disparó. Abrió los ojos y a través del cristal del ataúd observaba a una araña que se columpiaba en la viga del techo.