La vaca por Rubén García García

Sendero

Viendo a la vaca me da por pensar en cámara lenta.

Todos los movimientos que hace son de acción dilatada.

Monótona rumia,

y tira los ojos hacia el horizonte;

así los días corretean a la holganza

Miro la profundidad en sus ojos negros;

y tal parece que intenta resolver un eterno conflicto:

pero nada la saca de su presente. —intuyo,

que sabe que la vida es breve

y que rumear la tiernitud del zacate

es suficiente para disfrutar la existencia.

El hombre mono de Rubén García García

Sendero

Quítense de la cabeza de que Chita era la mujer de Tarzán!, Chita fue hermana y algo más, nunca su cónyuge.Tampoco llegó como niño extraviado a la selva.

Tarzán era hijo de una mona que fue criada en un pueblo de hombres. Mara se llamaba la mamá. Ella fue rescatada por una macho alfa llamado Kut, que la agregó a su harem. Ella parió cuates, que no gemelos. Uno, es hijo de Kut y el otro de un hombre. Al más débil lo llamaron Tarzán que sobrevivió por la protección de su madre, ya que su hermano era mala leche con él. Chita es su hermana menor a la que cuido con cariño por ser prematura.

Cómo era imposible que el “hombre mono” ganase en una lucha cuerpo a cuerpo contra los machos de la tribu; Chita, muy despierta le servía de celestina y le conseguía las mejores monas a espaldas del tirano Kut.

De la vida que llevó en Londres no sé, solo sé que le gustaba visitar el zoológico por las noches.

Las piedras de Rubén García García

Sendero

Se tallan, se miman, se regodean. Pasaron muchos años—quizá siglos— para encontrarse en las orillas del río. Por la mañana llega un niño, toma una de ellas y la tira viendo como hace giros sobre los reflejos del agua.

Poesía de Rubén García García

Sendero

Juego ajedrez

con las luces del cielo.

Tengo caballos,

alfiles, un rey negro,

y una dama que al bailar

tira sus velos.

Danza luna,

Antes de que se vayan los gitanos.

Lía de Rubén García García

20 de marzo día de la narración oral.

Lia contaba cuentos. El tiempo pasaba sin sentir. Nuestros hijos volaban a tierras de misterio. Lía era un viento fresco y juguetón en aquella cárcel donde habían nacido nuestros hijos. Hijos del abuso y de nadie y de todos.

De la revista Publisher, la reseña de «Arrancarte lo que has vivido» de Silvia Cuesy

Silvia Cuesy: premio nacional de cuento Efraín Huerta

La odisea de un joven estudiante de medicina, cuya travesía desde la Prusia natal hasta los terrenos convulsionados de México en la década de 1860, en una epopeya donde los avatares del destino se unen con las vicisitudes de la guerra. La sapiencia intrínseca de Cuesy se manifiesta en la habilidad para destilar la esencia de la historia en una fusión literaria de elevado calado. Su prosa meticulosa desentraña con habilidad los acontecimientos de la época, inyectando vida en cada página con una paleta léxica exquisita. Las contiendas contra los invasores franceses en Puebla y Querétaro, enmarcadas en el telón de fondo de la lucha republicana, se convierten en escenarios épicos donde la medicina y la muerte se entrelazan, siempre de manera trabajada y cohesionada. La obra es un diáfano y claro testimonio de la capacidad de Cuesy para orquestar el lenguaje, conjugando la profundidad filosófica con la evocación histórica de manera subyugante, siempre desde un filtro de entretenimiento accesible y efectivo, nunca pedante ni sobredimensionado. No en vano, Cuesy es graduada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. La historia, para Cuesy, no es solo un registro de eventos, sino un campo fértil donde las respuestas a las inquietudes emergen a través de la ficción histórica. Su extenso repertorio, desde novelas juveniles hasta biografías de figuras prominentes, demuestra una versatilidad literaria admirable y poco usual. Arrancarte lo que has vivido convence con creces con su trama histórica y con su sobresaliente refinamiento lingüístico. Calidad y cantidad en un libro muy recomendable.

De venta en Amazon y Buscalibre, La Casa del libro, FNAC, El Corte Inglés.

¡Reseña en Publishers Weekly #47 sobre

Arrancarte lo que has vivido! de Silvia L. Cuesy

Caligrama: 24,95 € (488 p) ISBN 978 841980823 3 https://hubs.ly/Q02hYSWk0

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Poesía de Rubén García García

Sendero

el río

con su rumor eterno.

El cuchicheo

al hundir los remos.

El pescador y la palidez,

El sueño y lo soñado

Freud de Rubén García García

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Toma el puro. lo olfatea. Lo prende. Chupetea y degusta el humo al salir de sus labios. Mira a la docta concurrencia, que atenta sigue el ritual. Golpea sobre la mesa de honor y les dice: colegas, les recuerdo que también se fuma por placer y no sólo por deseos insatisfechos.

Cabeza azul de Rubén García García

Sendero

El cotorro de cabeza azul escapó de la jaula. Cuando iba hacía la montaña sintió una mezcla de coraje, celos y ansiedad. Regresó como saeta a su casa. Jamás aceptaría que otro perico le diese de besos a su ama y que ella rascara otra cabeza que no fuese la suya.

Claro de luna de Rubén García García

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Una vez al año la luna se aparta del camino y aluza el bosque y una casa abandonada. A través de la ventana se ve una tertulia, al centro un piano de cola. Se oyen risas, voces que dan paso al silencio cuando interpreta la sonata “Claro de luna”. Al terminar el hombre de la melena y amplia frente agradece los aplausos con una leve inclinación. El resplandor se apaga hasta quedar en la penumbra. La luna vuelve al camino y desaparece entre las nubes.

La santa coincidencia de Rubén García García

Sendero

Paula, esposa de Alfredo, llevó a su ahijada al templo, para pedirle al santo niño de Atocha que le diese un compañero. A más de una hora de rezo, de pie frente a la imagen, le dice: «Madrina, estoy cansada». «Descansa, te dejo mi lugar». le contestó.

Seis meses después Otilia ,que así se llama la ahijada se casaba. Paula murió y ella ocupó su lugar.

Consejo por Rubén García García

Sendero

Los maestros esotéricos aconsejan que apliques tu ojo a las pequeñas cosas de la vida; si deseas armonía, una cajita de cedro que resguarde el ópalo y el cuarzo es recomendable para tener una buena salud. En días de incertidumbre proponen que no abandones la cueva; solo si es estrictamente necesario. Sugieren que estés pendiente a lo que dice tu oído. Si al descansar por las noches escuchas latidos saltones, huracanes sibilantes o pompas que se rompen en tu pecho será necesario que llames al médico y a una excelente modista para tener a la mano un buen traje que te haga ver elegante y no ser un pobre muerto que sea el hazme reír en tu velorio.