Un ratón osado

Sendero}

Lo presenté a mis padres como mí novio. Aceptó que en la casa había que tratarnos con respeto. Me decía “hola, como te ha ido” “bien” Ya en la sala mamá traía agua de frutas. Nos mirábamos como idiotas y reíamos sin motivo. Pasó un mes.—Qué serio es tu novio, siempre tan callado, ¿Así es? Todo parecía ser la calca de los ayeres y viendo que mis padres estaban en la cocina lo empecé a tocar y, él molesto “nos van a ver” Me enojó que tuviese gelatina en las venas. Acariciaba y subía la mano hasta llegar; sobaba de arriba abajo y de abajo hacia arriba… hasta sentir su dureza.Me agradaba verlo colorado. Contenía mi risa. En la noche lo esperaba emocionada, los días habían dejado de ser monótonos “Por favor estate quieta” lo dejaba. Volvía a reír al ver sus manos tratando de ocultar lo imposible.Un día mis padres salieron “luego vienen” le dije y empecé mi juego. Mi osadía se convirtió en sorpresa, cuando sentí que sus manos me tomaban de las caderas y limpiamente ajusté como ratoncito en la boca del gato…

6 cosas que no sabías de tu gato. - La Piña Curiosa

Ana María Shua reflexiones

Argentina

En algunos de mis propios textos hay más relación con la poesía, (pero no en todos), sobre todo en su construcción, porque los microrrelatos exigen un tipo de perfección que sólo se puede comparar con el de un poema. Cada palabra tiene que estar calibrada y ajustada. No se trata sólo del sentido, el micro debe tener un ritmo, un sonido redondo y perfecto. En tanta brevedad no hay margen para el más mínimo error, desliz, disonancia. Así es como después resultan tan difíciles de traducir.

Senryu de Rubén García García

Sendero

Vuelve la niebla

e incendia con frialdad

el monte Azul.

Puede ser una imagen de naturaleza
Foto de Rubén García García en una finca de Zacatlán Puebla Mex.

Sobre el cuento y sus mutaciones | EL ESPECTADOR

«Sobre el cuento y sus mutaciones | EL ESPECTADOR» https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/sobre-el-cuento-y-sus-mutaciones-article/

En la literatura no hay estabilidad, lo que un día entendemos como definición de qué es un cuento, muta rápido. La literatura es una experiencia permanente con los acumulados de lo escrito y las búsquedas de lo por escribir. Ahora bien, la experimentación del cuento no significa una evolución, no trato de decirles que el cuento en sus transformaciones abandona por completo las tendencias del pasado, las características previas. Propongo, más bien, que el acumulado de variaciones que el cuento va presentando es un equipaje para la creación, como si la aparición de un cuento en la escritura pudiera convocar todos los pasados, conjugarlos y por supuesto variarlos. 

Los secretos de Thomas Wolfe para escribir novelas

«Los secretos de Thomas Wolfe para escribir novelas» https://www.lavanguardia.com/cultura/20210502/7422673/secretos-thomas-wolfe-escribir-novelas.html

El mejor fracaso de América | Cultura | EL MUNDO

Insomnio de Rubén García García

Sendero

Afuera, el viento mueve los tejados y penetra a la casa. Se oye crujir la viga y la fuerza del aire balancea tu cuerpo y es el ruido molesto quién me ha espantado el sueño.

Un joven encuentra a un posible ahorcado mientras navega en Google Maps

Reflexiones al vuelo de Gabriel Ramirez Lozano

Tomado de Fb

«A medida que pasa el tiempo, cuando uno se siente maduro, las emociones son otras. He aprendido que la grandilocuencia de las ideas, las prisas por llegar y la belleza como último objetivo, es cosa de jovencito atolondrado. He aprendido que saber estar solo, asumirlo y disfrutarlo, es una excelente forma de vida. He aprendido a preguntarme quién soy sin encontrar respuesta, a escuchar a otros cuando hablan de mí sin dar la más mínima importancia a lo que dicen. Lo que llega de fuera ha dejado de tener importancia salvo en contadas excepciones. Lo que sale de dentro buscando refugio en otro es un grito de socorro al que nadie acudirá. Lo pequeño que está dentro debe quedarse donde está porque es el soporte de uno mismo. Lo pequeño es lo nuestro, lo más íntimo; eso que a nadie le interesa, eso que nadie conoce ni debería conocer jamás. Lo pequeño que llega de fuera es eso que interiorizamos con rapidez poniendo a salvo un sonido, la imagen que otros nunca verán o la angustia de todos para hacerla propia. Ahora, sentirse vivo cuenta. Antes estar vivo era suficiente. Todos somos iguales. Seres que se buscan en respuestas improbables, que sobreviven gracias a que las emociones van cambiando y haciendo soportable esto de vivir. Todos somos iguales, se pongan como se pongan. Uno por uno intentamos hacer realidad la vieja meta de llegar vivos al instante siguiente, al lugar en el que las pequeñas cosas de cada uno sean lo importante. A medida que pasa el tiempo siento menos miedo por algunas cosas. Por mí mismo, por el futuro, por un éxito que nunca llegará, por los fracasos ya vividos. Y siento mayor atracción, casi obsesiva, por las cosas que parecen insignificantes. A medida que pasa el tiempo me hago viejo y siento que es así; ahora si lo percibo con claridad. Soy capaz de colocar cada cosa en el lugar que más me gusta. Ajeno al resto, pero sabiendo que mi importancia es la de todos, que el mundo funciona porque uno a uno lo hacemos. A medida que pasa el tiempo renuncio a lo que creía esencial y me quedo con lo que necesito para tirar de la palanca que mueve mi mundo.

Paisajes otoñales pintados al óleo por el artista australiano Graham  Gercken. | Pinturas de paisajes, Pinturas impresionistas, Paisaje para  pintar

Max Aub: hacía un frío

Sendero


Hacía un frío de mil demonios. Me había citado a las siete y cuarto en la esquina de Venustiano Carranza y San Juán de Letrán. No soy de esos hombres absurdos que adoran el reloj reverenciándolo como una deidad inalterable. Comprendo que el tiempo es elástico y que cuando le dicen a uno las siete y media, lo mismo da las ocho. Tengo un criterio amplio para todas las cosas. Siempre he sido un hombre muy tolerante: un liberal de buena escuela. Pero hay cosas que no se pueden aguantar por muy liberal que uno sea. Que yo sea puntual a las citas no obliga a los demás sino hasta cierto punto; pero ustedes reconocerán conmigo que ese punto existe. Ya dije que hacía un frío espantoso. Y aquella condenada esquina está abierta a todos los vientos.
Las siete y media, las ocho menos veinte, las ocho menos diez. Las ocho. Es natural que ustedes se pregunten que por qué no lo dejé plantado. La cosa es muy sencilla: yo soy un hombre respetuoso de mi palabra, un poco chapado a la antigua, si ustedes quieren, pero cuando digo una cosa, la cumplo. Héctor me había citado a las siete y cuarto y no me cabe en la cabeza el faltar a una cita. Las ocho y cuarto, las ocho y veinte, las ocho y veinticinco, las ocho y media, y Héctor sin venir. Yo estaba positivamente helado: me dolían los pies, me dolían las manos, me dolía el pecho, me dolía el pelo. La verdad es que si hubiese llevado mi abrigo café, lo más probable es que no hubiera sucedido nada. Pero esas son cosas del destino y les aseguro que a las tres de la tarde, hora en que salí de casa, nadie podía suponer que se levantara aquel viento. Las nueve menos veinticinco, las nueve menos veinte, las nueve menos cuarto. Transido, amoratado. Llegó a las nueve menos diez: tran quilo, sonriente y satisfecho. Con su grueso abrigo gris y sus guantes forrados:
-¡Hola, mano!
Así, sin más. No lo pude remediar: lo empujé bajo el tren que pasaba. Triste casualidad.
Max Aub
La otra mirada – Antología del relato hispánico. – Menoscuarto Ediciones

Haibun de Rubén García garcía

sendero

Se fue la lluvia. La hoja se mueve por las gotas de agua. Los azahares del limón se macularon de un maíz manchado. La perra duerme enroscada, abre su ojo y mueve la oreja. Miro el cielo con pedazos claros; en otros borroneado. Este lunes, como todos los lunes, las gallinas no ponen. El obrero salió  a trabajar en la compañía que jode a los diablos del subsuelo. La flor se despertó y su aroma me lo llevo en la camisa. Voy silbando mientras camino. Hay un sol precario y un sapo barragán  que no encuentra su pareja.

La flor despierta

bajo un precario sol.

Camino y silbo.

Circe

Sendero

A Circe, Julio Torri

¡Circe, diosa venerable! He seguido puntualmente tus avisos. Mas no me hice amarrar al mástil cuando divisamos la isla de las sirenas, porque iba resuelto a perderme. En medio del mar silencioso estaba la pradera fatal. Parecía un cargamento de violetas errante por las aguas.

¡Circe, noble diosa de los hermosos cabellos! Mi destino es cruel. Como iba resuelto a perderme, las sirenas no cantaron para mí.

La alusión explícita a la Odisea es una apelación al lector, para que derive las correferencias desde su propia competencia lectora. En otras palabras, sólo un lector informado en la epopeya griega puede realizar interpretaciones transtextuales coherentes. Asimismo, se ha de tener en cuenta el recorte significativo del texto épico, la omisión de contenidos y la conversión del género hipertextual. El receptor se encuentra sólo con un fragmento del sentido épico, y con un narrador antiépico, con un Ulises errante cuyo deseo es el extravío. El lector ha de desinstalar la noción de personaje heroico y desestructurarla para completar una visión humana angustiante y desgarradoramente inútil que no concuerda con el epos griego. El microcuento ha invertido y parodiado el sentido heroico, y ha instalado el contracanto. El texto se ha construido en base a la parodia y a la parábola que promueve un régimen de lectura ejemplar (Suleiman 19771983), cuya regla de coherencia no se encuentra en la historia sino en el nivel pragmático.

DIOSA DE LA MAGIA: Circe es la... - Las Brujas y el reflejo de su Centurión  | Facebook

fuente

Microficción e Rubén García García

Sendero

A la abuelita se la llevaron al callejón. Su silla no. Tiene arreglo.

Las personas que viven 100 años tienen algo en común y no es una dieta sana  | EL ESPECTADOR

gGG

!OJO!/ Maricarmen Delfín Delgado — Los escribas

El canto de los pájaros me despertó suavemente, al abrir los ojos percibí un rayo de sol que se filtraba a través del ojo de la cerradura en la vieja ventana de mi recámara, la mañana ya estaba transcurriendo; es demasiado tarde, deduje, debo apresurarme para llegar a tiempo y que mi mamá no piense […]

!OJO!/ Maricarmen Delfín Delgado — Los escribas