«Durante todo este tiempo he tenido la impresión de vivir mi pasión en clave de novela, pero ahora no sé en qué clave la estoy escribiendo,si en la del testimonio, o de la confidencia -como suele ser habitual en las revistas femeninas-, en la del manifiesto o del atestado, o incluso del comentario de texto.
No estoy relatando una relación, no estoy contando sólo una historia (que solo capto a medias) con una cronología precisa, <<vino el 11 de noviembre>>, o aproximada, <<transcurrieron unas semanas>>. Para mí no había cronología en esta relación,sólo conocía la presencia o la ausencia. Me limito a acumular las manifestaciones de una pasión y a oscilar incensantemente entre <<siempre>> y <<un día>>, como si este inventario fuera a permitirme alcanzar la realidad de esta pasión. Por supuesto, aquí, en la enumeración y descripción de los hechos, no hay ironía ni escarnio, que son…