Esta libélula
ámbar va y viene al lago,
¿está sedienta?
de ninguna manera;
solamente se admira.

El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios
Esta libélula
ámbar va y viene al lago,
¿está sedienta?
de ninguna manera;
solamente se admira.


Amábamos a Lía. Ella nos contaba cuentos con su voz, sus manos y nos hacía reír. Era mucho o poco dependiendo del humor del jefe de guardia. Las horas pasaban sin sentir. Nuestros hijos volaban a paraísos y tierras de misterio. Para dilatar el horario algunas presas, las más bellas, dejaban sus senos a la mirada y otras cruzaban y descruzaban sus piernas, así los soldados, dejaban transcurrir el tiempo. Lía era un viento fresco… en aquella cárcel donde habían nacido nuestros hijos. Hijos de la reja y el fusil.
El tono es la actitud del autor hacia un sujeto o personaje. Las descripciones comunes de tono pueden incluir indiferencia, cordial, brusco, burlón, crítico, humorístico, solemne, alegre, etc. El tono puede ayudar a establecer un estado de ánimo, resaltar las fortalezas o defectos de un personaje o hacer que el lector descubra algo importante que debería saber. El tono también puede reflejar la comprensión del autor de un tema, particularmente en poesía, que mejora la comprensión del lector de los significados ocultos detrás del lenguaje fuertemente figurativo. El tono difiere del estado de ánimo en que, si bien puede ayudar a crear el estado de ánimo, no tiene la intención de agitar las emociones dentro del lector; en cambio, su propósito es revelar la personalidad de un personaje o el autor hacia un sujeto. Por ejemplo, mientras que el amor es a menudo un tema optimista y optimista, para alguien que acaba de tener el corazón roto, el amor es una emoción complicada y devastadora. Romeo revela este tono hacia el amor en The Tragedy of Romeo and Juliet después de que Rosaline lo rechaza antes de conocer a Juliet.

El hecho de que hagamos una fila extensa cada quien cargando la sagrada manutención, de ninguna manera quiere decir que lo estamos sustrayendo cínicamente, por eso interponemos una queja y a nombre de todas mis compañeras levantamos la voz para que de su vocabulario desaparezca la despectiva frase de robo-hormiga.

Tiemblan las hojas
y la luz de las criptas.
Un niño sueña…
sueña en su soledad
sueña que corre y juega…
VanGogh
En varias ocasiones he sido parte del jurado en concursos de libro de cuentos. En un país como México, ese tipo de certámenes es muchas veces la única oportunidad de publicar que tiene una persona interesada en escribir narraciones breves, así que en todos suele haber una buena cantidad de participantes. También hay tendencias: modas o hábitos que se dejan ver de concurso en concurso y que cambian con los años; también hay errores frecuentes, que no cambian mucho, y que se deben en buena medida al hecho de que –en muchos casos– los participantes en estos concursos escriben exclusivamente para ellos, con el único impulso de presentar un trabajo que pueda aspirar al premio.
La lista que sigue es una serie de sugerencias encaminadas a que una persona interesada en hacer un libro de cuentos pueda corregir esos errores.
Advierto que esto no es una serie de recomendaciones, ni mucho menos una receta infalible, para ganar concursos: de hecho, lo primero que debo recomendar es no escribir exclusivamente pensando en ellos. Los proyectos que valen la pena rara vez se desarrollan en el espacio de tiempo que suele darse entre la apertura y el cierre de una convocatoria.
Además, no hay garantía posible de ganar con justicia ningún concurso. No sólo algunos están arreglados de antemano (aunque suele ocurrir más con los de novela), sino que incluso en los que son honestos ocurre que los gustos diversos, las discusiones y las interacciones de un jurado particular en el día preciso en que le toca deliberar pueden dar por resultado que no gane un trabajo que en otras circunstancias –otros miembros del jurado, otro día, otro camino de las conversaciones– sí hubiera sido premiado. (Tristemente, en muchos casos gana el trabajo que menos polariza las opiniones, aunque no sea el que más entusiasme a ninguno de los involucrados ni el de mejor calidad. Y también debe decirse que nada en esta nota tiene que ver con la tarea de escribir los cuentos que formarán el libro, y que es, finalmente, aquella de la que depende por encima de todo la calidad del trabajo.)
Estas sugerencias están pensadas, simplemente, para ayudar a crear una serie de narraciones en la que sucedan al mismo tiempo los dos mejores efectos que una colección de cuentos puede producir: la impresión de una secuencia de lecturas brillantes por sí mismas, y la experiencia significativa de una lectura mayor: la percepción de un todo que es un poco más que la suma de sus partes sin disminuir a ninguna de ellas. Por otra parte, todo esto puede servir también para proyectos de libro de cuentos que no necesariamente estén pensados para participar en un concurso (véase a este respecto el punto 6 de la lista).
Las verduras han sido, son y serán mi némesis, entendida esta como venganza de la naturaleza sobre mí, porque desde pequeño, lo verde y hojoso que para otros es comestible, apetecible y gratamente digerible, para este servidor, importa lo que un dirigible (y es tan comestible como él); sé que se levantarán voces veganas de […]
a través de DIFÍCIL PARA COMER — manologo
Cerca la niebla
los rincones de la urbe.
Rondan fantasmas.
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Hace cuatro años y un día cavaron mi espalda
desdoblaron mi columna
cascada por el tiempo y el trote de subir y llenarme de colinas.
Tengo remaches y escaleras de titanio
y llevo el quehacer de los cirujanos bajo mi piel.
De ese momento sólo recuerdo flechas luminosas y un despertar borracho y la nausea columpiándose bajo mi lengua.
Dentro de mí, había unas manos amantes y una voz acariciando mis sienes.
Hace cuatro años y un día …

¿Dormita el sol?
¿o regresa el crepúsculo
a confundirnos?
La marcha fúnebre se detiene, se abre el ataúd, corroborado que el cuerpo está, se prosigue. Y no es para menos Harry Houdini tiene fama de ser el mejor escapista del mundo.

La negación de la muerte es la culminación de una vida de trabajo. La negación de la muerte -galardonada con el premio Pulitzer- es una brillante y apasionada respuesta al “por qué” de la existencia humana. En fuerte contraste con la predominante escuela freudiana de pensamiento, Becker aborda el problema de la mentira vital: el rechazo del hombre […]
a través de ‘La negación de la muerte’ de Ernest Becker — infomag.es
Mientras el río
desemboca en el mar,
la garza anida.

Subir, subir,
subir hasta la cima.
Sentirse Dios
un suspiro de instante;
y luego… arrepentirse.
