El tigre blanco de Aravind Adiga Fragmento Literatura Hindú

https://www.wattpad.com/156078-aravind-adiga-tigre-blanco/page/44

Alfredo Álamo el 19 de noviembre de 2009 en Reseñas

Tigre Blanco

Desde una premisa un tanto peculiar, Tigre Blanco se compone de una serie de cartas – o notas, más bien- que un avispado empresario de Bangalore tiene a bien enviarle al primer ministro chino en su visita a la India, Adiga es capaz de retratar de manera magistral los últimos quince años de la India, alternando pinceladas delicadas con gruesos brochazos.

Lo que es en realidad la historia de un muchacho, al principio sin nombre aunque reciba el de Balram Halwal, y además el de Tigre Blanco, sin que eso quite que lleve alguno más a lo largo de su narración, se convierte en un excusa para enseñar lo que en la India llaman la Oscuridad, el interior del país, bañado por el Ganges y sumido en unos usos y costumbres rayanos en lo medieval. Es curioso como la narración podría haber sido igual sobre los años veinte o sobre los sesenta. Llega a sorprender encontrarse los primeros atisbos de tecnología, como un teléfono móvil, o un centro comercial, lugar donde sólo los ricos pueden entrar.

Adiga nos enseña la India de contrastes a través de la vida de un criado que se vuelve pícaro, un hombre que aspira a mucho más de lo que tiene, animado más por una curiosidad innata que por un sentimiento de maldad. Mientras hay hospitales abandonados para miles de personas, brillantes clínicas privadas florecen de Dheli. Ciudades enteras, en la Luz, es decir, en la costa, son caldo de cultivo para las subcontratas americanas, que dan prosperidad y espacio para que los empresarios autoeducados, como Balram, puedan hacer sus negocios.

El Tigre Blanco aparece uno en cada generación y Balram es uno de ellos, el elegido para abandonar la oscuridad y, por lo menos, acercarse hasta la luz, aunque para ello descubra, admire y reniegue de su propia naturaleza.

La obra de Adiga fue galardonada con el Man Booker de 2008 y la verdad es que es un auténtico placer adentrarse en la sociedad india de manos de un narrador ágil y que es capaz de contarte desde cómo se trabaja en un salón de té a la corrupción política estatal en apenas dos párrafos seguidos y conectados de manera magistral.

 

A inicio hay una liga, la vuelvo a poner:

https://www.wattpad.com/156078-aravind-adiga-tigre-blanco/page/44

No me permitió copiar,  es extenso, pero no tiene desperdicio, de esos autores que uno empieza y desea seguir.  Ojo: abre la liga bien y cuando se despliega hay una flecha con la punta hacia arriba, denle clik allí y los llevará al inicio. Disfruten del fragmento de un excelente escritor.

Tomás Moro y su deseo en el epitafio

Tomás Moro escribió poco más o menos la historia de su vida. Al final del relato, como lo que quería era descansar eternamente junto a las mujeres que lo habían hecho feliz, concluyó su largo epitafio con estos versos sorprendentes:

Aquí yace Juana, querida mujercita de Tomás Moro;
sepulcro destinado también para Alicia y para mí.
En los años de mi mocedad estuve unido a la primera:
gracias a ella me llaman padre un muchacho y tres chicas.
La otra fue para con ellos –cosa rara entre madrastras–
madre cariñosa, como si de hijos propios se tratara.
De igual modo vivo con ella como viví con la anterior:
difícil es decir cuál de las dos me es más querida.
¡Ay, qué gran suerte sería estar juntos los tres!
¡Ay, qué dicha si lo permitieran la religión y el destino!
Por eso pido al cielo que esta tumba nos cobije unidos,
concediéndonos así la muerte lo que no pudo la vida.

(Thomas More; Londres, 1478 – 1535) Político y humanista inglés. Procedente de la pequeña nobleza, estudió en la Universidad de Oxford y accedió a la corte inglesa en calidad de jurista. Su experiencia como abogado y juez le hizo reflexionar sobre la injusticia del mundo, a la luz de su relación intelectual con los humanistas del continente (como Erasmo de Rotterdam). Desde 1504 fue miembro del Parlamento, donde se hizo notar por sus posturas audaces en contra de la tiranía.
Su obra más relevante como pensador político fue Utopía (París, 1516). En ella criticó el orden político, social y religioso establecido bajo la fórmula de imaginar como antítesis una comunidad perfecta; su modelo estaba caracterizado por la igualdad social, la fe religiosa, la tolerancia y el imperio de la ley, combinando la democracia en las unidades de base con la obediencia general a la planificación racional del gobierno.
A pesar de haber mantenido en el plano teórico estas aspiraciones premonitorias del pensamiento socialista, Tomás Moro fue prudente y moderado en cuanto a la posibilidad de llevarlas a la práctica, por lo que no combatió directamente al poder establecido ni adoptó posturas ideológicas intransigentes.
Enrique VIII, atraído por su valía intelectual, le promovió a cargos de importancia creciente: embajador en los Países Bajos (1515), miembro del Consejo Privado (1517), portavoz de la Cámara de los Comunes (1523) y canciller desde 1529 (fue el primer laico que ocupó este puesto político en Inglaterra). Ayudó al rey a conservar la unidad de la Iglesia de Inglaterra, rechazando las doctrinas de Lutero; e intentó, mientras pudo, mantener la paz exterior.
Sin embargo, acabó rompiendo con Enrique VIII por razones de conciencia, pues era un católico ferviente que incluso había pensado en hacerse monje. Moro declaró su oposición a Enrique y dimitió como canciller cuando el rey quiso anular su matrimonio con Catalina de Aragón, rompió las relaciones con el Papado, se apropió de los bienes de los monasterios y exigió al clero inglés un sometimiento total a su autoridad (1532).
Su negativa a reconocer como legítimo el subsiguiente matrimonio de Enrique VIII con Ana Bolena, prestando juramento a la Ley de Sucesión, hizo que el rey le encerrara en la Torre de Londres (1534) y le hiciera decapitar al año siguiente. La Iglesia católica lo canonizó en 1935.

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/moro_tomas.htm

De las arañas de la ceguera

Para disfrutar del ingenio y de la prosa.

Avatar de Marti LelisCEREMONIA DE PALABRAS

De las arañas de la ceguera

Marti Lelis

Una vez por año, durante el mes de abril, las arañas de la ceguera invaden San Juan Chauburgo. Entonces no tenemos ganas de vernos y ensayamos nuestras mejores peores caras. Y no es aracnofobia, ni alergia a la telaraña o a la ponzoña; es el odio acerbo que se nos mete en las pupilas como un eclipse a mediodía; odio a nada y a todo, como darle rodillazos a un costal lleno de clavos y agujas. Las arañas, desde luego, tienen la culpa de nuestro carácter por tanto agitar sus patitas, un poco a lo Gregorio Samsa, pero más exasperante y piloso y con mucha seda. Cubren la ciudad con capullos y tienden líneas plateadas entre edificios. El efecto cegador es inmediato en cuanto aparece la primera. Sólo sabemos de su existencia porque hay videos que han sacado las cámaras de vigilancia.

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Felisberto Hernández: Explicación falsa de mis cuentos

a través de Felisberto Hernández: Explicación falsa de mis cuentos

Obligado o traicionado por mí mismo a decir cómo hago mis cuentos, recurriré a explicaciones exteriores a ellos. No son completamente naturales, en el sentido de no intervenir la conciencia. Eso me sería antipático. No son dominados por una teoría de la conciencia. Esto me sería extremadamente antipático. Preferiría decir que esa intervención es misteriosa. Mis cuentos no tienen estructuras lógicas. A pesar de la vigilancia constante y rigurosa de la conciencia, ésta también me es desconocida. En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta. La empiezo a acechar creyendo que en ese rincón se ha producido algo raro, pero que podría tener porvenir artístico. Sería feliz si esta idea no fracasara del todo. Sin embargo, debo esperar un tiempo ignorado: no sé cómo hacer germinar la planta, ni cómo favorecer, ni cuidar su crecimiento: sólo presiento o deseo que tenga hojas de poesía; o algo que se transforme en poesía si la miran ciertos ojos. Debo cuidar que no ocupe mucho espacio, que no pretenda ser bella o intensa, sino que sea la planta que ella misma esté destinada a ser, y ayudarla a que lo sea. Al mismo tiempo ella crecerá de acuerdo a un contemplador al que no hará mucho caso si él quiere sugerirle demasiadas intenciones o grandezas. Si es una planta dueña de sí misma tendrá una poesía natural, desconocida por ella misma. Ella debe ser como una persona que vivirá no sabe cuánto, con necesidades propias, con un orgullo discreto, un poco torpe y que parezca improvisado. Ella misma no conocerá sus leyes, aunque profundamente las tenga y la conciencia no las alcance. No sabrá el grado y la manera en que la conciencia intervendrá, pero en última instancia impondrá su voluntad. Y enseñará a la conciencia a ser desinteresada.

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Tomado del blog de Martí  Lelis

https://ceremoniadepalabras.wordpress.com

Fragmentos literarios de Janet Frame

Finalmente fui citada a la sala de entrevistas, donde el equipo médico se encontraba sentado ante una larga mesa presidida por sir Aubrey Lewis. El equipo ya había celebrado sus reuniones y llegado a sus conclusiones, y después de mantener una breve conversación conmigo, sir Aubrey pronunció el veredicto. Yo nunca había padecido esquizofrenia, dijo. Jamás debería haber sido ingresada en un hospital psiquiátrico. Cualquier problema que pudiera experimentar en la actualidad era sobre todo el resultado directo de mi estancia en el hospital.
Sonreí.
-Gracias- dije en tono tímido y formal, como si hubiera ganado un premio.
Más tarde, el doctor miller repitió el veredicto con expresión triunfante. Recuerdo su expresión de deleite y el modo en que se giró pesadamente en su silla porque la cantidad de ropa que llevaba parecía dificultar sus movimientos.
-En Inglaterra hace mucho frío – comentó – . Y llevo esta ropa interior de lana, tan gruesa…
La última moda, los abrigos cortos y los pantalones estrechos, aumentaba su incomodidad. Tal vez recuerdo tan vívidamente la cantidad de ropa que el doctor Miller usaba en invierno porque yo misma me había despojado repentinamente de una prenda que había llevado puesta durante doce o trece años: mi esquizofrenia. Recordaba con cuánto asombro y temor había intentado pronunciar esa palabra al enterarme del diagnóstico, cómo la había buscado en los libros de psicología y en los diccionarios de medicina y cómo, al principio con cierta incredulidad y luego rindiéndome a la opinión de los expertos, la había aceptado; cómo en el sufrimiento y el terror de la aceptación había encontrado un consuelo y una protección inesperados, cómo había anhelado librarme de la opinión pero no estaba dispuesta a separarme de ella, e incluso aunque no la usaba abiertamente, siempre la tenía a mano para casos de emergencia, para ponérmela a toda prisa y protegerme de la crueldad del mundo (…)

[…] Y las palabras de Londres me fascinaban, los montones de periódicos y revistas, las hojas de propaganda en los escaparates de los estancos y tiendas de periódicos, los nombres de los autobuses, letreros de las calles, los letreros luminosos de propaganda, los menús escritos con tiza sobre una pizarra en la puerta de las humildes cafeterías del servicio de transporte, bistec gigante y dos verduras, pastel de carne y patatas, los carteles de la estación de metro y las inscripciones de los lavabos públicos y de los túneles de las carreteras, la infinidad de librerías y bibliotecas. Jamás había tenido tantas oportunidades de leer en público […]

tormenta — Botellas al mar

─ ¿Cómo estás? Te pregunto porque sé que le tienes un miedo horrible a los huracanes. Y yo, aparentemente en calma, malduermo luego de ver varios chistes, como si la risa me curara el espanto. ─ Bien. Así, escuetamente le respondo que bien. Y me miento a mí misma. ¿Para qué decirle que tengo un […]

a través de tormenta — Botellas al mar

Seis grandes libros de ficción que fueron censurados

Son incalculables los libros que han sido censurados a lo largo de la historia, ya sea por cuestiones políticas, religiosas, o su supuesta capacidad para atentar contra las «buenas costumbres».

Ni siquiera la ficción, con el amparo intelectual e ideológico que su naturaleza conlleva, se salvó del feroz celo de los censores.

A continuación repasaremos algunos de los mejores libros de ficción censurados en su tiempo.

1) Un mundo feliz (Brave New World, Aldous Huxley)
Escrito en 1931, Un mundo feliz parodia a las grandes novelas utópicas, y en especial a la idea de «progreso», hija de la industrialización, describiendo un futuro ausente de pensamiento. Huxley no pronostica un estado totalitario que domina al pueblo, sino a un pueblo tan inmerso en lo trivial que ya no necesita ser dominado.

Fue prohibido en varios países, empezando por Irlanda, bajo la excusa del tratamiento que Huxleyle otorga a la natalidad.

2) Las uvas de la ira (The Grapes of Wrath, John Steinbeck)
John Steinbeck, ganador del Pullitzer, relata en Las uvas de la ira los efectos devastadores de la Gran Depresión en la Norteamérica rural de los años ’30.

A pesar de haber sido alabada por la crítica, Las uvas de la ira fue quemado públicamente en varias marchas de ciudadanos indignados por su descripción cruda de la pobreza, sin romanticismos ni metáforas edificantes sobre la privación. A propósito de su censura, John Steinbeck luego admitió que Las uvas de la ira es una versión suavizada de lo que realmente ocurre en una comunidad cuando la pobreza se vuelve endémica.

3) Trópico de Cáncer (Tropic of Cancer, Henry Miller)
Ubicada en la Francia de los años ’30, Trópico de Cáncer sigue las aventuras del propio Henry Miller durante su lucha por convertirse en escritor. En el proceso, detalla con macabra minuciosidad las correrías amorosas y licencias éticas y morales de los norteamericanos que viven en el exterior.

Menos de un mes después de su publicación fue prohibido por la Suprema Corte de Justicia de Pennsylvania, cuyo fallo describe sus páginas como un «pozo de putrefacción».

4) Los versos satánicos (The Satanic Verses, Salman Rushdie)
El libro relata la historia de un hindú expatriado en Inglaterra. Su rechazo fue generalizado. La comunidad islámica lo considera un libro blasfemo. Fue censurado en Japón, los Estados Unidos e incluso en algunos países de latinoamérica. En Venezuela, por ejemplo, se conoce un fallo que condenó a uno de sus lectores a quince meses de prisión.

5 La metamorfosis (Die Verwandlung, Franz Kafka)
El libro narra la historia de Gregor Samsa, un viajante de comercio que vive en casa de sus padres, y que despierta repentinamente convertido en un insecto descomunal. Bajo esa forma descubre el tratamiento feroz que le aplica su familia y la sociedad, que básicamente se inicia en la reclusión y finaliza en el abandono y el olvido.

La metamorfosis fue prohibido por casi todos los regímenes, entre ellos, la Alemania nazi y la Unión Soviética.

6) Lolita (Lolita, Vladimir Nabokov)
Lolita relata la historia de Humbert Humbert, erudito parisino que se siente atraído por las mujeres jóvenes, llegando a la obsesión por la hija Charlotte Haze.

En Estados Unidos se lo prohibió de inmediato, catalogándolo como el libro más repugnante que jamás se haya escrito.

 

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http://elespejogotico.blogspot.com/2015/06/6-grandes-libros-de-ficcion-que-fueron.html

 

Departamento de Puntuación: Pancho Villa encabalga de nuevo por Sandro Cohen

LAS LENGUAS naturales —parientes lejanísimos del castellano, del chino y del náhuatl actuales, por ejemplo— se iniciaron misteriosamente hace decenas de miles de años, y el fenómeno era solamente oral. La escritura no llegó a enriquecer —o complicar— nuestra existencia sino hasta hace unos cinco mil años en la antigua Mesopotamia, y se convirtió en práctica habitual apenas hace poco.
Solemos relacionar la generalización de la lectura y escritura con la Revolución Industrial, la creación de la clase media y la democratización en general. Hay muchas regiones a las cuales aún no ha llegado esta democratización, y en ellas la oralidad sigue siendo la norma para la trasmisión de ideas. Y en otras, como en el México de hoy, la lectura y escritura se enseñan a medias y mal, donde se enseñan. Esto se refleja en el desconocimiento general del manejo de las sutilezas gráficas que son fundamentales dentro de la lengua escrita. Estas sutilezas son los signos de puntuación. Y gracias al ejemplo que hoy ponemos a disposición de los lectores de este blog, nos damos cuenta de que la persona que redactó elcopy (el texto promocional), jamás se dio cuenta de que la escritura no es la mera reproducción gráfica de lo que habría dicho en voz alta.
Para que la escritura sea eficaz, es necesario ordenar las palabras cuidadosamente (sintaxis) y aclarar las relaciones que existen entre las ideas expresadas. Para que esto suceda, hace falta emplear la puntuación correcta, algo totalmente innecesario en el lenguaje oral. Así sucede porque al comunicarnos en voz alta, no sólo usamos palabras sino también el cuerpo. En el habla son importantísimos nuestro tono de voz, gestos, ademanes, etcétera.
Nada de esto se traduce al lenguaje escrito si nos reducimos a reproducir las palabras únicamente, las cuales son sólo un aspecto de la comunicación oral. Y como los redactores inexpertos —aquí los hemos llamado orales— piensan que “la coma es el equivalente de una pausa” (error grave), salpican sus escritos con comas donde desean que los lectores hagan pausa. Pero el lenguaje escrito debe comunicar ideas complejas que se relacionan de manera muy diversa. Esto requiere un sistema finamente calibrado que, lejos de confundir al lector, lo llevará felizmente de una a otra idea sin marearlo. En resumidas cuentas, la buena redacción consiste en estructuras relativamente claras y sencillas, compuestas de tal manera que puedan expresar las ideas más complejas y hermosas.
Encabalgamiento Chihuahua
Si nos fijamos en las cinco líneas de este anuncio publicado en la revistaEscala de Aeroméxico, veremos que el único signo de puntuación que se emplea antes del punto final es la coma. En su caso tal vez sea lógico porque posiblemente estaría pensando el autor que su texto sería leído en la radio por un locutor profesional o recitado por el abuelo junto a la chimenea. Según esta clase de redactor, basta indicar dónde hay que hacer pausa para que su labor resulte inobjetable. Jamás se dio cuenta de que las personas que leerían el texto no oirían voz alguna ni verían a ningún abuelo junto a chimenea alguna. Lo que estaba haciendo, en realidad, era encabalgar. Cuando juntamos en una sola proposición (como ésta de cinco líneas que van desde la mayúscula de “Este” hasta el punto [ . ] después de “Villista”) dos o más oraciones entre las cuales no existe ninguna relación gramatical (coordinación o subordinación), estamos encabalgando, tal como vimos en la entrada del 9 de julio.
Son tres comas para ser exactos. Reproduzcamos el texto, con todo y sus encabalgamientos.
Este 2010 se cumplen 100 años de la Revolución
Mexicana, evidentemente Chihuahua jugó un papel clave
en este acontecimiento, por ello que aquí el espíritu de
la revolución siga vivo, este mes Pancho Villa estará más
vivo que nunca en la ya tradicional Cabalgata Villista.
Ni siquiera voy a criticar cuestiones de estilo dudoso, como “jugó un papel clave” en lugar de “tuvo” o “desempeñó un papel clave”. Tampoco preguntaré por qué figura la palabra que entre “por ello” y “aquí”. Gramaticalmente, sale sobrando. Pero si agregáramos el verbo que requiere, todo estaría resuelto: “Es por ello que aquí […]”. La construcción es queresultaría enfática en este caso; si no lo fuera, sería un caso de esqueísmo. Al fin y al cabo, lo que nos regalan en este anuncio son tres encabalgamientos, los cuales confunden al lector.
He iluminado en color rojo las dos palabras entre las cuales debió emplearse algún otro signo de puntuación porque se trata de oraciones independientes entre las cuales no existerelación gramatical. Insisto en que se trata de una relación gramatical porque sí hay entre ellas relación ideológica, como es forzoso entre las oraciones que se suceden en un párrafo cualquiera. Las relaciones gramaticales se dan por coordinación o subordinación, tal como vimos en la entrada que ya hemos citado.
La manera más fácil y eficaz de evitar el encabalgamiento es emplear un punto y seguido [ . ] en lugar de coma [ , ]. (A veces, sin embargo, los encabalgadores se entusiasman tanto con su propia oralidad, que ni siquiera usan comas). También podemos yuxtaponer las oraciones encabalgadas mediante punto y coma [ ; ] o dos puntos [ : ], mas el punto y coma no siempre resulta aconsejable en textos promocionales. Es más conveniente usarlo en escritos de mayor sutileza, como ensayos, narrativa y poesía. Aquí tampoco caben los dos puntos. Las otras dos opciones son, precisamente, la coordinación (mediante las palabras yniopero[mas], sino que) y la subordinación (mediante que [cual –escuyo, –os, –a, –as], como,conforme, cuandocuan [cuanto] dondequien [-es], segúnmientraspues y si). Si coordinamos o yuxtaponemos las oraciones, debemos elegir con cuidado el conector más adecuado para explicitar la relación ideológica entre ellas.
En el caso de estos tres encabalgamientos en cinco líneas muy cortas (si las escribiéramos en renglones convencionales, no pasarían de tres), lo más aconsejable, por claridad, sería emplear punto y seguido. Hagámoslo así y corrijamos aquellas cuestiones de estilo dudoso, amén de poner la coma que hacía falta tras evidentemente porque se trata de un adverbio empleado de manera absoluta. En otras palabras, evidentemente no modifica sólo al verbo desempeñó, como tal, sino a toda la oración:
Este 2010 se cumplen 100 años de la Revolución
Mexicana. Evidentemente, Chihuahua desempeñó un papel clave
en este acontecimiento. Es por ello que aquí el espíritu de
la revolución siga vivo. Este mes Pancho Villa estará más
vivo que nunca en la ya tradicional Cabalgata Villista.
Los puntos y seguido no interrumpen el flujo de ideas: lo aclaran. No hay que tenerles miedo. Recuerde: si entre dos oraciones no hay coordinación ni subordinación, no puede separarlas con una coma. Necesita un punto y seguido [ . ] o punto y coma [ ; ] o dos puntos [ : ]. Si deja la coma, o si no pone nada, estará encabalgando. ¿Ya se acordó de cuál es el Primer Mandamiento de la Buena Redacción?
No encabalgarás.
https://redaccionsindolor.blogspot.com/2010/07/departamento-de-puntuacion-pancho-villa.html

Sandro Cohen

Cronista, ensayista, narrador y poeta. Radica en México desde 1973, se naturalizó mexicano en 1982. Estudió la maestría en Lengua y Literaturas Hispánicas en Rutgers University y obtuvo el doctorado en la unam. Ha sido coordinador de los talleres de poesía del inba, la uabjo y la uam. También dirige su propio taller de Creación Literaria, el cual cubre todos los géneros. Ha sido coordinador de los becarios jóvenes de conaculta, en el área de ensayo; profesor en el Departamento de Humanidades y jefe del área de Literatura de la uam; jefe de redacción de Personal Computing Mexico; director editorial de Grupo Editorial Planeta México; gerente de interés general de Grupo Editorial Patria; fundador de la Editorial Colibrí; cofundador de Sin Embargo; codirector de Vaso Comunicante. Colaborador de AcequiasAlteña, Cartapacios, Casa del Tiempo, Cielo Abierto, Computer Reseller News, El Nacional, El Universal, Excélsior, Fuentes, Information Week México, Laberinto de Milenio Semanal, La Gaceta del fce, La Jornada, La Letra y la Imagen, Norte/Sur, La Palabra y El Hombre, La Semana de Bellas Artes, Literatura hispanoamericana: inquietudes y regocijos, Milenio, PC Semanal, Personal Computing Mexico, Plural, Proceso, Revista Mexicana de Cultura, Revista Universidad de México, Sábado, Segundo Piso, Sin Embargo, Tema y Variaciones de la Literatura Mexicana, Tierra Adentro, Unomásuno, Vaso Comunicante, Virtuali. Parte de su obra literaria ha sido inluida en múltiples antologías, entre ellas, Asamblea de poetas jóvenes de México, compilación de Gabriel Zaid, Siglo Veintiuno, 1980; Los poetas van al cine, selección y notas de Ángel Miquel, Juan Pablos Editor/Ediciones sin nombre, 1997 y Antología. La poesía del siglo XX en México, edición de Marco Antonio Campos, Madrid, Colección Visor de Poesía, 2009.

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Hacia otro verano (Janet Frame)

abril de 2016

Título original: Towards another summer
Traductor: Aleix Montoto
Páginas: 272
Publicación: 1963 (2008)
Editorial: Seix Barral
ISBN: 9788432228407
Sinopsis: La escritora Grace Cleave acepta la invitación de un matrimonio con dos hijos para pasar un fin de semana lejos de Londres, en una casa en el norte de Inglaterra. Mientras lucha por combatir un bloqueo creativo, Grace se siente cada vez más como un pájaro migratorio, y escucha con obsesiva intensidad la llamada de Nueva Zelanda, su tierra natal. Insegura de su capacidad para habitar el mundo, Grace finge ser capaz de ocupar un lugar en la sociedad.

Durante mucho tiempo había notado que no era humana, y sin embargo, era incapaz de sentirse cercana a una especie alternativa; ahora había hallado la solución: era un pájaro migratorio.

Lo que sabía de Janet Frame: una infancia dramática, un diagnóstico erróneo de esquizofrenia, una timidez aterradora, una lectora voraz, un extraño intento de suicidio (¡con aspirinas!). Internada en varios psiquiátricos se libró de una lobotomía (qué salvajada) gracias a que su primer libro de relatos (“The Lagoon and Other Stories”) recibió un premio y el neurocirujano decidió, en un milagroso ataque de sensatez, cancelar la operación. Candidata en varias ocasiones al premio nobel de Literatura, la directora Jane Campion llevó a las pantallas Un ángel en mi mesa, una adaptación de la autobiografía de Janet Frame (y que es la única novela, junto con Hacia otro verano, traducida al castellano). De Hacia otro verano, escrito en 1963, sabía que Janet Frame prohibió que se editara en vida porque consideraba que era demasiado personal y no sería hasta el 2007 que viera la luz. Falleció de leucemia en el 2004.

Con estos mimbres, absolutamente irresistibles para mí, me dispuse a leer Hacia el otro verano. Y cuando llevaba página y media tuve que detenerme. Y tuve que hacerlo porque si quería fluir por este libro era necesario adaptar mi mirada, mimetizarme con el pensamiento de la protagonista, porque Frame no edifica su estilo literario desde una arquitectura tradicional, no hay una disposición reconocible cuando se plasma el pensamiento en palabras, ni siquiera su patrón de reflexiones es el habitual. Las frases y conexiones de pensamiento de Frame son líquidas, aéreas, vaporosas, poéticas, volátiles… Frame es un ave migratoria. Tengo que ser su pensamiento, sus sensaciones, sus imágenes, sus metáforas, sus emociones. Tengo que ser, yo también, ave migratoria. Ya lo he sido antes. Y eso supone renunciar a mis propias barreras. Quedarme indefensa. ¿Quién dijo miedo? Migremos. Volemos. Ir y luego regresar con cada palabra, con cada línea, con cada página.

Nada era sencillo, conocido, seguro, creíble, identificable. Los límites no eran posibles cuando nada tenía fin, las formas eran circulares y no había principio alguno.

La escritura de Frame es innovadora, creativa, mágica, muy potente. Modifica mi forma de leer, me exige. Y me gusta. Salvo ese dubitativo inicio (por mi parte, no por la suya) y una vez que acepto los pasadizos y los desvíos que me ofrece, leer a Frame es una delicia extraordinaria. Cuando llevo leídas tan solo cuatro páginas, cuatro, tengo que volver a detenerme porque me he llenado de imágenes, de sensaciones, de una prosa incomparable, guapa, compleja y exquisita. Estoy tan despojada de todo, que con esas cuatro páginas quise detenerme y paladear cada impresión, cada huella agitada, cada presentimiento percibido, como si fuera un regalo. Y lo hice consciente de querer recrearme en algo que está aún por venir.

Y lo que vino fue un auténtico goce. Si al principio pensaba que Frame me quería expulsar de las páginas, en cuanto me crecieron las alas y me convertí en pájaro migratorio el libro resulto ser una sinfonía, una canción de cuna que te protege y tranquiliza a la vez. Así me sentí en esta lectura, acogida.

Curioso, porque en realidad de lo que habla Frame es de la extrañeza, de las personas que buscan refugio en la soledad porque no saben cómo comportarse con los demás, qué decir, qué hacer, cómo ser. Personas para las que cada frase que le dirigen desencadena indecisiones, dudas, temores, y hasta bloqueo. Códigos distintos que conviven en un mismo mundo y que hay que descifrar para que no queden al margen. Pero no lo hacemos, intentar descifrar ese código. La minoría es la que tiene que hacer el esfuerzo de adaptarse, siempre (no es lo que yo pienso, es la realidad).

Lo que hizo (entre otras razones) que me sintiera en un espacio confortable, que disfrutara tanto de Hacia otro verano es cómo emite Frame. Emitir en el sentido de arrojar, echar hacia fuera. Y eso hace Frame, echar hacia fuera sus pensamientos, arrojarlos. Puede parecer que en esa expulsión hay cierta violencia, cierta rabia, y sin embargo lo que hay es una cadencia especial, un vuelo sostenido, un espectáculo lleno de metáforas, descripciones, sensaciones…

No quiero habitar el mundo humano bajo premisas falsas. Es un alivio haber descubierto mi identidad después de la confusión al respecto durante tantos años. ¿Por qué la gente habría de tener miedo si confío en ellos? Pero la gente siempre tendrá miedo y celos de aquellos que finalmente descubren su identidad; es algo que les lleva a considerar la suya, a recluirla, a mimarla, temerosos de que alguien la tome prestada o interfiera en ella, y cuando están enfrascados en el acto de protegerla sufren una conmoción al descubrir que su identidad no existe, que se trata de algo que han soñado y que nunca han llegado a conocer.

Identidad. He aquí el eje, la esencia (una vez más). El epicentro de todo. Identidad. Determinar cuál es tu propia identidad, comprobar que no encaja, luchar por mantenerla o construirte un disfraz. Pero ¿es posible disfrazar tu auténtica identidad? ¿y si te atrapa el disfraz en lugar de liberarte? No encajas. Entonces, o te disfrazas, o te aíslas. El disfraz, la máscara, es algo que no se plantea la protagonista de Hacia otro verano. Intenta conectar, pertenecer, y cada intento es un sufrimiento, un esfuerzo. Elige entonces, una y otra vez, la soledad. Porque cada conversación, cada situación social, es una lucha agotadora. Un fin de semana conviviendo con un matrimonio y sus hijos. Esa es la situación por la que tiene que pasar Grace Cleave. Cómo nos traslada esa situación Janet Frame, cómo desnuda su mente, ese “lugar privado”, es realmente impresionante. Una preciosidad.

Tener una conciencia profunda de una misma, de los funcionamientos internos que nos mueven y a la vez nos paralizan. Sentir de forma tan abrumadora cómo te rompes y haces añicos. Y ser capaz de plasmarlo como lo hace Frame. Grande.

Entremezclados con el fin de semana, acuden, migrando, recuerdos de la infancia de Grace, de una Nueva Zelanda lejana que la reclama. Es en estos recuerdos donde especialmente Frame despliega un léxico fuera de lo común, dispersa metáforas, juegos de palabras, descripciones, humor y una sensibilidad que me ha cautivado. Y que seguramente no se lo ha puesto nada fácil a la magnífica traducción realizada por Aleix Montoto.

Algo especial tiene este libro. No habla de algo cómodo. Su prosa no es de lectura fácil o relajada (en muchas ocasiones tienes que volver atrás, releer, pero lo haces complaciéndote de leer así, como en pliegues, hacia adelante y hacia atrás). Es tan íntimo que sientes que te estás asomando, sin permiso, al alma de Janet Frame. Tu propia timidez (identidad) se reconoce en algunos pasajes de la lectura. Y sin embargo terminas el libro y querrías seguir en él. Quizás sea porque ahora es en los libros, en ciertos libros, donde encuentro acomodo y refugio.

Encontré mi lugar cuando tenía tres años. Es un recuerdo tan profundo en mi memoria que siempre y nunca cambia… Miré arriba y abajo, a un lado y a otro, y no había nadie. Este es mi lugar, pensé, mientras permanecía de pie, escuchando. El viento gemía en los cables del telégrafo, el polvo blanco se arremolinaba en el camino y yo seguía en mi lugar sintiéndome más y más sola porque los setos de tojo y sus flores eran míos, el camino polvoriento era mío, y también el viento y los gemidos que hacía en los cables del telégrafo. No puedo describir la sensación de soledad que sentí cuando supe que me encontraba en mi lugar; todavía era pronto para ser consciente de la carga que supone la posesión, poseer algo que no se puede regalar o a lo que no se puede renunciar, que se tiene que guardar para siempre.

Nunca, jamás, ni nadie había descrito tan bien y tan preciso lo que se agitó en mí, siendo una mocosa, la primera vez que vi un faro y sentí que los faros eran mi lugar.

Leer a Frame ha sido un desafío, un desafío de los que merece la pena y el riesgo. Un libro para enmarcar.

(©AnaBlasfuemia)

http://loqueleolocuento.blogspot.com/2016/04/hacia-otro-verano-janet-frame.html

Janet Frame Image by Reg Graham

Situaciones del género

El matrimonio es una relación entre dos personas, en la que una siempre tiene razón, y la otra es el marido.Featured Image -- 12400

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