Me incendia verte.
Soy corazón que corre,
fuego voraz,
dorada serpentina
que muere en tu regazo.

Renoir
El blog no tiene propósitos comerciales-Minificción-cuento-poesía japonesa- grandes escritores-epitafios

Renoir
De frente a las azaleas
una mujer prepara
bacalao seco
Este Haiku destaca por el contraste entre las dos imágenes que lo forman: la delicadeza de la mujer frente a las azaleas y la dureza de la preparación del bacalao.
El contraste es un recurso interesante ya que, al colocar codo con codo un elemento y su contrario, ayuda al lector a percibir de un modo más vivo las diferencias entre ambos.
El contraste puede ser útil, por ejemplo, para evidenciar las ironías y contradicciones de la realidad. Como en este pequeño verso:
En la blanca arena griega, descansan los turistas y desembarcan los inmigrantes.
hay-kus Carles Roselló…https://creatividadparaescritores.com
Se oculta el sol
camino a la montaña.
Vuelan las hojas.

Van Gogh
Lluvia de flores
Un cuervo busca en vano
su nido
¡Cuánto movimiento!
¿Puedes verlo?
Centenares de flores caen del cerezo y un cuervo (que no encuentra su nido) revolotea a su alrededor.
Al nombrar dos hechos inconclusos (la lluvia que sigue cayendo y el cuervo que aún no ha encontrado el nido), Bashō nos obliga a imaginar una escena en movimiento.
Las palabras, estáticas en apariencia, crean movimiento en la imaginación siempre que nombran una situación que implica movimiento. Tan simple como eso.
No desaproveches este recurso, hará que la experiencia de lectura de tu historia sea mucho más intensa.
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hay-kus Carles Roselló…https://creatividadparaescritores.com
A pesar de la niebla
es bello
el monte Fuji
Basho*
La primera nieve
Las hojas de los narcisos
apenas se inclinan
Los mejores haikus de Matsuo Bashō (y lo que puedes aprender de ellos)
En 1824 vuelve a casarse, pero el matrimonio no parece funcionar y sólo dura unos pocos meses; dos años más tarde se casaría por tercera y última vez. En está época, Issa empieza a tener problemas de salud y los últimos meses de su vida los pasa viviendo en un viejo granero sin ni siquiera ventanas tras un incendio que termina con su casa. Muere así en 1827, con sesenta y tres años de edad, sin llegar a conocer a su hija Yata, que sería su única descendiente. El epitafio de su tumba, como no podía ser de otra forma, sería uno de sus haikus:
Reconstrucción del granero en el que Issa pasó sus últimos días, en Shinano
“Después de todo
esta va a ser mi casa:
cinco pies de nieve.”
Abrupta niebla
que abrasa a la ciudad.
Se escucha un sax.

Gustavo Caillebotte