Sendero
El ayer lejano.
Duele porque ya no estoy.
En alguna parte del crepúsculo,
tus manos acariciando mi cara,
el eco de tu sofoco…
el rocío de tu frente
el murmullo de un río que corre tras de ti.
Los labios gritando hacia dentro; el silencio cómplice.
Hoy nos encontramos en el cinema,
tú fingiendo una plática con tu pareja,
yo, simulando no verte.
solo los aromas se mezclaron, viejos conocidos.

