Sendero
Afuera, en el jardín,
veo a la perra perseguir a una mariposa.
Sentado en el alfeizar de la ventana
te veo apresurada.
Ya no tarda el taxi de la empresa para llevarte a tu trabajo.
Los tréboles se arrejuntan en la sombra
y la mariposa se esconde entre las flores de la buganvilla.
Tus botas resuenan en la duela.
Entras y sales, de tu recámara al espejo.
Te repincelas, reacomodas el rulo.
Y si tomásemos un café mirando
como el viento hace piruetas con la libélula
sería perdernos entre los bucles del tiempo.
Con tu olor a “Chanel 5” me diste un beso cerca de mis labios;
yo resbale mi palma por el meandro de tu cintura.
Los dos, los dos…
sabemos que volar es peligroso.

