Volar es peligroso por Rubén García García

Sendero

Afuera, en el jardín,

veo a la perra perseguir a una mariposa.

Sentado en el alfeizar de la ventana

te veo apresurada.

Ya no tarda el taxi de la empresa para llevarte a tu trabajo.

Los tréboles se arrejuntan en la sombra

y la mariposa se esconde entre las flores de la buganvilla.

 Tus botas resuenan en la duela.

Entras y sales, de tu recámara al espejo.

Te repincelas, reacomodas el rulo.

Y si tomásemos un café mirando

como el viento hace piruetas con la libélula

sería perdernos entre los bucles del tiempo.

Con tu olor a “Chanel 5” me diste un beso cerca de mis labios;

yo resbale mi palma por el meandro de tu cintura.

Los dos, los dos…

sabemos que volar es peligroso.

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