Diana de Rubén García García

sendero

Una mañana, a finales del invierno, me levanté a escuchar la alborada. Respiré la envoltura del frío. Tenía el color de rosa del amanecer en mi cara y la brisa iba de árbol en árbol. De regreso, entre las ramas, el chiflido del sinsonte.

Si ese momento fuese una vida, nada mas glorioso que irse con las dianas del ave.

Deja un comentario