En el vestidor de los médicos de Rubén García García

Sendero

Anexo a los quirófanos se ubican los vestidores médicos, sitio de enormes tensiones, los que estamos como aprendices, nos limitamos. El paciente era un niño de cinco años con un tumor alojado en faringe. El anestesiólogo con ojos de raya y espejuelo. Él normalmente serio, ahora parecía más. Se cambiaba sentado en una esquina, alejado de los demás. El cirujano se la había pasado contando situaciones jocosas que festejábamos y se cambiaba de pie en una esquina contraria a la del anestesista. Hubo un momento en que nos quedamos callados. El otorrino se despojó de los pantalones, al mismo tiempo, el anestesiólogo sentado, hacia lo mismo. Cuando escuchamos del otorrino y cirujano «ay ay ay», amanerado y reculando hacía donde estaba su compañero y exclamando «¡Ay… ay qué me vas hacer…!, qué me vas a hacer», hasta que se topó con las piernas de su colega. Rompimos en carcajadas. Él se puso de mil colores mientras el otro imitaba movimientos copulatorios y seguía con su vocecita amanerada “qué me vas a hacer”, “qué me vas a hacer” Instantes después se paró y serio le dijo: «ánimo colega, deje esa cara, que vamos a salir bien de la cirugía».

2 Comentarios

  1. Jajaja 🤣 He visto eso, a veces como paciente tienes la oportunidad de observar como los estudiantes aprenden a administrar la tensión. Abrazos

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    1. En esas paredes, a vece se puede cortar la tensión y el estrés. Personajes como el cirujano, del que fui testigo, son agua fresca que realaja y da confianza para salir de una cirugía de alto riesgo. Gracias por venir. Abrazo y bello día.

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