El «Tato» es inocente de Rubén García García

sendero

Durante días soñé con un mar embravecido. Sin que le diera mucha importancia, me empezaba a preocupar. Todo se desinfló cuando me percaté que el gato, ya estando dormido, se acomodaba a un lado de mi cabeza y empezaba a ronronear. Por la mañana, me recordé y me reí sin parar. Se me quitó la risa cuando vi por mi cabecera un mechón de pelos de color rojizo, cuando el “Tato” es totalmente negro.

Deja un comentario